Suma y sigue

En estas fechas te paras a pensar unos momentos en lo que llevas de recorrido y piensas un poco en el futuro (no mucho, no sea que los nubarrones empiecen a mojarnos). Esta imagen de la Torre de Hércules me hace pensar en varias cosas.

Una, la flexibilidad del tiempo. Lleva casi dos milenios construido. Eso según nuestros parámetros es mucho, sin embargo, es un parpadeo para el tiempo en el que la vida se ha desarrollado en el planeta.

La segunda idea es sobre la enorme cantidad de seres que hollaron este lugar durante siglos y milenios. En especial los del género Homo. La curiosidad se impone: ¿Qué pensaron cuando lo vieron? ¿Cuáles eran sus historias? ¿Sus deseos? ¿Sus temores? ¿Cómo eran sus vidas?

La potente luz de su guía ha servido para que algunos pudieran continuar su viaje sin riesgo. Así que de todas las preguntas quizá la primera sea relevante. Formular hipótesis que nunca tendrán respuesta es bueno tan solo para reflexionar.

A cada instante, cada día, dejamos atrás un retazo de nuestra vida y avanzamos. La ventaja de estas fronteras artificiales que nos marcamos es que las podemos manejar con cierta soltura. Amplia para que hayan ocurrido bastantes cosas pero no tantas como para olvidarlas.

Iba a titular la imagen como Autorretrato. En realidad salgo yo haciendo la foto. Se me ve (más bien se intuye una sombra) a mí y al trípode que sostiene la cámara. Hice alguna sin que se me viera, pero decidí colgar está precisamente porque cuenta un cachito más de mi propia historia.

© Ricard de la Casa – enero 2018.

Puede verla en grande en mi galería de FLICKR.

Hechizo de Nochebuena

Lo que llama la atención es que algo, en general no sabemos qué, no cuadra. Tenemos que analizar la imagen para darnos cuenta de que, sí, tenemos el sol de frente y sin embargo la roca de la derecha está demasiado bien iluminada. El sol da la sensación de que le da de frente (y esa tierra roja, que debe tener arcilla, es un poderoso contrapunto al sol y el cielo azul lleno de nubes algodonosas).

Hemos acertado. En realidad es así. Las panorámicas son lo que tienen, manipulan los puntos de vista (los deforman). El truco está en no pasarse demasiado para que no sea excesivo. Tampoco incluyan otros elementos que, por sus características, nos delanten y por tanto pueda colar en una primera mirada.

Supongo que (todos) buscamos eso: Llamar la atención lo suficiente como para que el espectador se percate e indague más allá de esa primera mirada sin demasiado aliciente. En ese momento el hechizo tiene lugar. La imagen se queda colgada de nuestra pupila y buscamos solucionar el enigma.

Es suficiente.

Esta foto fue realizada al amanecer del día de Nochebuena (me encanta el contrapunto) en el Mediterraneo, a la altura de Pilar de la Horadada. Ya no suelen gustarme como antes estas celebraciones. Sin embargo siguen conteniendo suficiente magia para soñar.

© Ricard de la Casa – diciembre 2017.

Puede verla en grande en mi Galería de FLICKR

Dentro de la imagen

Me encanta fotografiar como otros están absortos haciendo fotos. Momentos en que el fotografo está absorto. Solo verle se puede apreciar muchas cosas sobre su creatividad.

Llegaba cansado del viaje. Pare en Ribadeo, busque un hotel, deje las cosas y salí como alma llevada por el diablo. Tenía el tiempo justo para llegar a la Playa de las Catedrales y disfrutar de la mejor hora (y con la marea correcta).

Y eso me recuerda que… Tuve el placer de pasearme por la exposición MAGNUM: Hojas de Contactos en la Fundación Canal (Madrid). Una de las mejores exposiciones que he visitado nunca. Puede que parezca exagerado, pero no lo es, en absoluto.

La imágenes cuentan historias, pero ver la foto que se ha seleccionado (en la mayoría de las veces más que el mismo fotografo es el editor de la revista) es solo una pequeña parte de la totalidad. Poder echar un vistazo a las hojas de contacto de los carretes (muchos de ellos, sino la mayoría de ellos realmente históricos o míticos) es meterse en la trastienda y observar el pasado, el presente y el futuro de aquel instante. Como son hojas de contactos en muchos (y en rotulador rojo) se ven las marcas de encuadres seleccionados. No hay palabras para describir ese paseo por la historia viva de la fotografía de la mano de una de las agencias más famosas. A muchos niveles es una lección de fotografía: de luz, de capacidad de reacción y de visión del humano frente a un momento único.

Aún está abierta para todos aquellos que visiten Madrid antes del 5 de enero del 2018.

Este es el enlace: Expo Magnum: Hojas de Contacto y este es el texto que se puede leer sobre la exposición:

Las hojas de contactos son la primera impresión de los negativos y aportan una valiosísima información tanto para los fotógrafos como para los editores gráficos a la hora de evaluar el proceso de creación de las imágenes y elegir las mejores.

Como documento de trabajo que son, las hojas de contacto no se concibieron para ser mostradas y muchos fotógrafos son reacios a exhibirlas pues, en cierta manera, dejan al descubierto su proceso creativo. Este es el caso de esta exposición que permite adentrarnos en la historia detrás de algunas de las imágenes más icónicas de los fotoperiodistas de la mítica agencia Magnum como Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, David ‘Chim’ Seymour, Werner Bischof, Marc Riboud, Eve Arnold, René Burri, Jim Goldberg, Susan Meiselas, Hiroji Kubota, Steve McCurry, Jean Gaumy, Paolo Pellegrin o Cristina García Rodero.

La exposición muestra cerca de un centenar fotografías obra de 65 de los más destacados fotoperiodistas de Magnum. Las imágenes retratan episodios clave del último siglo acompañadas por sus correspondientes hojas de contacto y por documentos que ayudan a situar cada fotografía en su contexto. Se pudo visitar en la Fundación Canal del 5 de octubre de 2017 al 5 de enero de 2018 de manera gratuita.

© Ricard de la Casa – diciembre 2017.

Biarritz

Tengo un problema con las mareas (uno de los muchos que tengo, claro). No estoy acostumbrado. El mediterráneo es un mar tranquilo y en el momento en que me pongo a hacer fotos me olvido donde estoy. Así me va. Más de una vez, como en esta foto (playa del Puerto viejo en Biarritz), me tienen que avisar de que los pies del trípode ya empiezan a ser acariciados por el agua y mis zapatos (y calcetines) están en riesgo.

Cuando me puse a hacerla (veinte segundos de exposición) cruce los dedos para que la pareja que aparece sentada en el dique, se quedaran quietos. Tuve suerte. Justo cuando acabé se levantaron y desaparecieron en la oscuridad.

© Ricard de la Casa – texto e imagen noviembre 2017.

Puede verla en grande en mi Galería de Flickr.

¿Realidad?

—¡Pero si los edificios están torcidos! ¡Eso no es una fotografía!

—No lo pretendo. Podría decirte que los edificios son así. Imagina que ya tienen esas curvas y no lo aprecias. También podría argumentar que yo lo veo así y mi cámara lo refleja. Quédate con el razonamiento que más te guste.

—¿Cuál es el propósito entonces? ¿Provocar?

—Remarco solo aquello que los edificios sugieren y lo invierto. Me gusta que se salgan de lo cotidiano. ¿Provocar? No. Al menos no demasiado. Me conformo si te hace pensar.

© Ricard de la Casa – texto e imagen diciembre 2017.

Puede verla en grande en mi galería de Flickr.