Ley de Eutanasia

Hace unos momentos se acaba de aprobar la Ley de Eutanasia en España.

Cuando era un joven adulto, si surgía en las conversaciones este tema, yo siempre decía que para cuando yo la pudiera necesitar ya la tendríamos. Sería legal y accesible. Tenía una confianza ciega en ello (y claro, también que no me iba a morir de inmediato y eso si era un exceso de confianza).

No es que me sienta eufórico, pero sí que me siento satisfecho. En mi vida me ha tocado rozar esos supuestos y sé lo durísimo que puede llegar a ser para cualquiera tener que plantearse esa cuestión. Tanto en tu propia vida como para la vida de cualquier ser que amas (humano o no).

Siento una profunda tranquilidad al pensar que podemos ayudar a dar paz y ofrecer soluciones cuando ya no queda ninguna y todo lo que queda es indignidad, dolor, frío infame y crueldad desmedida.

Estoy enfadado y seguiré enfadado por todos aquellos que han retrasado este momento. Que se han opuesto como si eso fuera con ellos, como si aprobar esta ley supusiera que a ellos se les forzara a algo.

Siento una profunda tristeza por el dolor que causan.

Siento que no tengo nada que ver con ellos. Que no comparto especie, ni sentimientos, ni emociones, que su inteligencia (sea cual sea) no tiene nada que ver con la mía (sea cual sea). Los vegetales y otros animales con los que comparto planeta están mucho más cerca de mi a todos los niveles.

¡Gracias! Gracias a todos aquellos que con su sacrificio han ayudado a que esta ley prospere.

Queda seguir trabajando en la misma línea. Sí, hay que seguir porque aún faltan muchos países en la lista.

Para saber más: La Mort de Eluana Englaro i Amo i senyor del propi cos

Ⓒ Ricardo de la Casa Pérez – 18 Marzo 2021

Bolets

Quedamos.

Hacía mucho tiempo que no habíamos estado a solas. Es una de las personas que más tiempo hace que conozco, más de cincuenta años. Una de las que más aprecio. Podría definirlo como el hombre tranquilo. Sé de lo que hablo. Le he visto en todo tipo de situaciones y en cómo las resuelve. No digo que no tenga defectos, seguro que tiene unos cuantos, pero no soy capaz de distinguirlos por su aspecto negativo. Al menos, como amigo suyo no me afectan. Supongo que si hablo con su hija seguro que tendría algo que decir a ese respecto.

El subía a pescar y yo a fotografiar. Decidimos compartir.

Poco importaba. Fueron momentos interesantes. Hemos pasado años estudiado juntos, hemos compartido apartamento, vacaciones, momentos hilarantes y otros tristes. Hemos tenido charlas profundas durante horas, nos hemos aburrido y hemos disfrutado de algo que siempre recuerdo: bucear durante horas (a pulmón libre) bajo la lluvia.

Es curioso sentirse bien con aquellas personas que conoces y que respetas. Ellos te conocen y te respetan. Es una calma chicha que reconforta el alma.

Fue algo en esencia gratificante por todo el equipaje (recuerdos y conocimientos) que llevaba el subir juntos (en realidad seguro que para ambos) y pasar unas horas alejados de todo y de todos. En una charla aparentemente inocua en medio de un bosque junto a Engolasters. No es necesario siquiera hablar. Ni expresar con una mirada, ni con un gesto. Sabes que es redundante.

Nada.

Ⓒ Ricardo de la Casa Pérez – Marzo 2021

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