Lágrimas de luz

En el grupo de amigos de la fotografía en Andorra, cuando empezó el confinamiento, decidimos proponer un reto diario. Pepo Vazquez decide cada día el tema y todos (él incluido) debemos realizar una fotografía sobre esa materia (si te apetece, que nadie está obligado a nada). Debemos espabilar con lo que tenemos en casa. Algunos días es sencillo. Quiero decir que algunos días propone algo tan austero y simple como: Pasta de dientes o fruta y otros la cosa se complica con temas como Música.

Lo mejor del asunto es ver como cada uno define su punto de vista. Tengo que confesar que cada día me sorprendo con la interpretación que hacen algunos. Es fascinante.

Hoy (sábado 18 de abril), Pepo, puso algo que me hizo reflexionar. Tema de hoy Oscuridad. La pregunta que me hice fue: ¿Cómo diablo plasmo la oscuridad? La fotografía es, en definitiva, pintar con luz, así que el desafío era mayúsculo. El problema es que nos hallamos en las antípodas de la fotografía. La antítesis.

Deje que mis neuronas, las pocas que me quedan en servicio, vagaran por sus propias tinieblas en busca de un poco de luz. Y esa era la solución. Mostrar un poco de luz para dejar en evidencia la oscuridad.

La siguiente pregunta que me hice fue: ¿Y cómo diablo hago eso?

No lo puedo explicar. Tampoco estoy muy seguro de si he acertado. Lo que si sé es que es minimalista (y sencilla). Es una propuesta de como represento la oscuridad. Los que me conocen saben que yo no estoy en ese lado del espejo.

En algún momento pensé en gotas que condensan la luz y en un soporte que para mí ha representado siempre vida: las espigas de trigo. Así que uní ambos y este es el resultado.

Una vez acabé, pensé en como la titulaba. La primera opción fue: “Gotas de luz en la oscuridad” y cuando se lo comentaba a Joan Manel (Ortiz), José Luis (González) y Pedro (Jorge)… el título surgió de forma natural: “Lágrimas de luz”. El primero era reiterativo y aburrido. El segundo me sirve, para ir un paso más allá de lo evidente y deslizarme por los resquicios de puertas entreabiertas a otros lugares y tiempos.

Además, Lagrimas de luz es el título de una gran novela de Rafa (Marín Trechera) y en estos días releerla puede ser un ejercicio muy sano. Aunque no está a su altura, ahora que se acerca Sant Jordi espero que a alguien le inspiré para pasar un buen rato.

Y mientras, las fotos se acumulan… Así que les anuncio que pronto pondré una Galería de Fotos realizadas estos días en casa (estoy seguro que se echaran unas risas).

© Ricard de la Casa – Imagen y texto 18 de abril  de 2020.

Puede verla en grande en mi galería de FLICKR y tambien en la de 500PX

ACTUALIZADO: La galería ya está disponible y la pueden ver a través de este enlace

Fotos del confinamiento

DUNE de Frank Herbert

DUNE de Frank Herbert 

un actual gran fresco galáctico de hace medio siglo

por Ricard de la Casa 

Dune es una de las grandes novelas de ciencia ficción de todos los tiempos, uno de los clásicos inencontrable ya en librerías tras varios lustros de olvido editorial, y que La Factoría de Ideas ha recuperado para deleite de los lectores de hoy en día. Fue publicada inicialmente en España por Ediciones Acervo en 1975 y posteriormente por las editoriales Ultramar y Plaza & Janés. Domingo Santosfue su traductor, siendo revisada por el autor español para las siguientes ediciones tanto para Ultramar como para Plaza & Janés (que compartieron las mismas planchas). La Factoría de Ideas ha corregido, revisado y actualizado la traducción para esta edición de 2010.

Dune está ambientada en un imperio galáctico de carácter feudal, donde las máquinas pensantes han sido eliminadas debido al peligro que supusieron para la humanidad (en la novela se hace referencia a esa época como Yihad Butleriana), muy al estilo de los Berserker de Fred Saberhagen o, ya más próximo en el tiempo, de los Cylons de Battlestar Galáctica. En la novela se nos cuenta como la Casa de Atreides con el Duque Leto al frente, ha sido designada por el emperador para que gobierne Arrakis, el planeta más importante del imperio por ser el único que posee la especia melange, veneno que alarga la vida y confiere a los que lo toman capacidades cognitivas especiales. La Casa de Harkonnen, enemigos irreconciliables durante generaciones de los Atreides y anteriores gobernantes de Arrakis están detrás de esta decisión como forma de destruir al Duque y su familia. La estrategia del emperador y los Harkonnen no tiene en cuenta los planes que otras fuerzas del imperio -las Bene Gesserit- tienen destinado para el hijo del Duque, Paul Atreides, inmersas en superar sus propios límites humanos a través de la manipulación genética. Las condiciones extremas del planeta Arrakis, la especia y el pueblo que lo habita, los Fremen, serán los detonantes finales del nacimiento de algo inesperado. Existe en esta edición de La Factoría, como la había en las anteriores ediciones, una abundante información en los apéndices finales del libro, aunque yo recomiendo encarecidamente que no los lea hasta que haya finalizado una primera lectura de la novela para poder disfrutarla sin ningún tipo de interferencias. Tiempo habrá para releerla a la luz de toda esa información y por tanto para disfrutarla desde otros ángulos o puntos de vista.

Dune es «LA NOVELA» de Frank Herbert. Su éxito devoró al autor de tal manera que su nombre ha quedado ligado para siempre a Dune a pesar de tener una buena producción literaria que vale la pena descubrir. Tanto en Dune como en sus otras novelas destaca sobre todo el tratamiento y profundidad psicológico de los personajes y en ellas incide de manera especial en los aspectos socio-políticos. La novela pertenece a esa tríada de décadas prodigiosas (1940-1970) donde se asentó el género y en la que se escribieron la mayor parte de sus obras más emblemáticas. Sí, luego se han escrito excelentes novelas, pero la producción de aquellos años en su conjunto sigue siendo aún hoy en día insuperable. El mejor dato que se puede ofrecer es que en Ciencia ficción Las 100 mejores novelasde David Pringle1, 65 corresponden al periodo entre 1940-1970, y en la Guía de Lectura de Miquel Barceló2, de los 108 títulos reseñados, 62 corresponden al mismo periodo. Eso lo dice todo. Dune también está siempre en cualquier lista de las mejores 10 novelas de ciencia ficción que jamás se hayan escrito y en alguna la encabeza.

La novela que conocemos es la fusión, muy acertada, de dos novelas que Frank Herbert publicó de forma consecutiva y por capítulos en los Estados Unidos por Astounding entre 1963 y 1965 (la revista americana, que más tarde tomó el nombre de Analog): El mundo de Dune y El profeta de Dune. El éxito rotundo e inmediato le hizo escribir hasta 5 novelas más ambientadas en ese universo. Dune ganó el premio Hugo del año siguiente (durante la convención mundial de 1966), tiene en su haber, además, la conquista del primer Premio Nébula (se instauró en 1965) y también ganó en 1974 el premio a la mejor novela extranjera publicada en Japón. Tras la muerte del autor, su hijo Brian, con la ayuda de otro escritor, Kevin Anderson, han explotado hasta la extenuación la saga con precuelas que explican hasta el más mínimo detalle la conformación del universo de Dune. La calidad de las secuelas y precuelas es dispar y si las últimas que escribió Frank Herbert no aportan ya nada, las precuelas han sido completamente innecesarias justificándose, tan sólo, por el interés de explotar económicamente una marca ya consolidada.

Dune es una hermosa novela que contiene en su interior muchas historias. Historias de poder, de ambición, egoísmo… historias que retratan las grandezas y las miserias humanas. La novela de Herbert nos presenta también, de forma matizada y ciertamente más real, el clásico binomio de la bondad contra la maldad, la naturaleza contra la tecnología, la generosidad contra el egoísmo. También es una historia de superación, del paso del niño al ser adulto, con un fuerte aderezo de religión, mesianismo, filosofía, ecología y medioambiente… y todo ello envuelto en un estupendo paquete que, sobre todo, nos propone un gran fresco galáctico en el mejor estilo Jack Vance, un imperio en apariencia estancando, en donde algunas clases y castas sociales se han enquistado de tal manera que da la sensación que todos son pilares esenciales para el sostenimiento del mismo. Un planeta de condiciones medioambientales terribles descrito con minuciosidad y una sociedad que lo habita moldeada en esas dificultades. Herbert huye de convencionalismos, e intenta zafarse de las habituales etiquetas de los blancos absolutos y los puros negros sin grises intermedios; por suerte para la realidad interna de la novela también hay personajes oscuros que tienen destellos de honradez en algún momento y personajes a priori sin tacha que se comportan con envidia, celos o cualquier vileza humana. Todo ello enriquece la novela y moldea unos personajes cuyas emociones son vapuleadas una y otra vez por los acontecimientos. Si hay algo de lo que podría acusarse a Herbert en la novela es de servirse, por suerte sólo de forma muy esporádica, de estereotipos excesivamente marcados.

Tras cincuenta años desde que Frank Herbert empezó a documentarse y a escribir borradores, 45 desde que se publicó por vez primera en Estados Unidos, la novela no ha perdido un ápice de frescura. Da la sensación que permanece inalterable al paso del tiempo y no acusa, como muchas, ese desgaste que las hace ilegibles tras décadas acumulando polvo en nuestras estanterías. Evidentemente nuestro planeta ya no es el que era en la década de los 60 del siglo pasado, la sociedad humana ha cambiado mucho en algunos aspectos, a pesar de que, por desgracia, en otros seguimos estancados en los mismos lugares y con los mismos problemas. Yo diría sin temor a equivocarme que Dune es ahora más actual y más vigente en sus planteamientos que nunca. La situación geopolítica mundial ha colocado en el primer plano de la actualidad los principales puntos que el autor tomó prestados de nuestra realidad y digámoslo, con una visión que le acerca a la presciencia que incluye en su novela: Medio-Oriente y sus desiertos, pueblos humillados e invadidos, petróleo, un imperio y la guerra de guerrillas. Creo, y es tan sólo una opinión personal, que al igual que Isaac Asimov se inspiró en la caída del Imperio Romano para su serie de la Fundación, hechos más recientes de nuestra historia, por ejemplo el imperio otomano de finales del XIX y principios del XX o el mismo Imperio británico de esas mismas fechas, le sirven en bandeja a Frank Herbert para inspirarse. Sin duda el gran acierto del escritor fue plantear como último reducto las capacidades humanas de superación en todos los ámbitos y huir, como alma perseguida por el diablo, de las tecnologías que, aun estando presentes -en la novela hay naves espaciales, mecanismos antigravitatorios, armas atómicas y toda suerte de cachivaches-, son sólo las pinceladas gruesas del cuadro. Eso ha facilitado enormemente su vigencia y va a permitir que siga seduciendo a muchos lectores en el futuro.

Herbert puso especial cuidado en el lenguaje utilizado, escogiendo nombres y palabras de forma que ayudaran a definir los personajes y las acciones. Algunos tienen raíces conocidas, así Atreides procede del griego, Harkonnen del finlandés y muchas palabras del lenguaje del desierto están basadas en el árabe, aunque tampoco hay que tomar todo esto al pie de la letra, ya que el autor se toma sus propias licencias en la utilización de las mismas. Exponer aquí la lista se sale de esta reseña pero en este enlace podrán encontrar, aquellos interesados, un listado muy completo tanto en inglés como en francés. Profundizar tanto en estos detalles como en los apéndices que antes comentaba, puede dar, en segundas lecturas, la oportunidad de descubrir nuevos detalles que antes pasaron desapercibidos. Y no, no es una novela en la que sea fácil perderse como afirma David Pringle (Minotauro. Ciencia Ficción Las 100 mejores novelas). Es una novela densa, en algún momento compleja, con muchos personajes secundarios, pero nunca complicada, todo lo contrario, es tan lineal que permite seguir su trama con mucha facilidad. Tampoco estoy de acuerdo en que sea «difícil de creer»; Dune es una novela muy coherente y exhaustiva en la mayoría de sus aspectos, con su propia realidad interna en la que te sumerges y la aceptas como lo que es: una ficción. La religión está tratada desde un punto muy equidistante, chirriaba mucho más, por poner un ejemplo, algunos pasajes de Robert A. Heinlein en Forastero en tierra extraña. La leve ironía que destila hablar de una Biblia Católica Naranja ofrece ya un contrapunto muy sano.

Una novela tan popular ha tenido en su adaptación a la gran pantalla una historia tortuosa. En la década de los 70 Alejandro Jodorowsky estuvo trabajando en el proyecto durante más de 5 años. Grandes nombres se barajaron: Orson WellesSalvador DalíPink Floyd y dos grandes ilustradores: Chris Foss y H.R. Giger. Tras acumular retrasos y más retrasos, el proyecto fue abandonado y no fue hasta 1984 cuando Dino de Laurentisy su hija se empeñaron en sacarlo adelante, esta vez con David Linch al frente de la dirección. El excesivo control del productor hizo que Linch llegara a comentar que en realidad esa película no era suya sino de de Laurentis. Lo mejor a mi entender de la película son las aportaciones visuales de Chris Foss, lo peor fue la necesidad de acortar el metraje (el primer montaje duraba más de 3 horas), dificultando en demasía la compresión del film. Ya en su estreno hubo división de opiniones, dando el gran público la espalda a una película que sólo entendían aquellos que habían leído el libro.

En el año 2000, 16 años después de la primera adaptación, varias compañías se unieron para producir una serie para televisión que permitiera en sus 3 horas y 40 minutos condensar la obra de Herbert. John Harrison fue el encargado de adaptar Dune escribiendo el guión y dirigiendo la miniserie. Como en la película de Lynch, las licencias que se tomó el guionista y director desencantaron a una mayoría y la serie pasó sin pena ni gloria por nuestras casas. Desde hace unos 3 años se habla reiteradamente de un proyecto para sacar adelante una nueva película basada en el libro. El director escogido, Peter Berg, tras un tiempo de indecisión, renunció aduciendo que estaba muy ocupado, siendo sustituido por Pierre Morel. Hace apenas unas semanas se ha dado a conocer que este director francés abandonaba también el proyecto. Da la sensación que Dune es una novela indigesta para muchos guionistas o directores y habrá que seguir esperando.

Dune ha dejado una huella en las generaciones que la han leído. Quizá la más famosa de esas evocaciones la protagoniza Georges Lucas en su saga cinematográfica de La Guerra de las Galaxias. Entre las más destacadas se puede mencionar que Taatoine y Arrakis son ambos planetas desiertos, aparecen los restos de un gusano, Jabba, los Navegantes de la cofradía, así como a Leto II (en la secuela Dios Emperador de Dune), comparten muchas similitudes y la princesa Leia y la hermana de Paul comparten casi el mismo nombre Leia / Alia (en inglés se pronuncia A-leia). Tampoco esta reseña es el lugar adecuado para hacer una exhaustiva lista de los paralelismos entre Dune y Star Wars, pero en este enlace, si siente curiosidad, podrá encontrar información al respecto.

La novela se maneja bien en nuestras manos a pesar de sus 544 páginas y sus 700 gramos (lo mismo que pesa un iPad). La excelente portada del libro obra de Opalworks, la textura del papel, la legible aunque apretada letra -y los pequeños márgenes- para incluir el máximo de texto en el mínimo de páginas posibles y la excelente encuadernación son ejemplos del cariño y el cuidado que La Factoría de Ideas está otorgando a sus novedades. La editorial esta rescatando, en una labor encomiable, una buena cantidad de clásicos que deben estar en las estarías de cualquier aficionado a la ciencia ficción.

En resumen una gran ocasión para disfrutar de una de las mejores novelas que ha aportado la ciencia ficción a la literatura universal.

Nota actualización: para 2021 está prevista una nueva incursión dirigida por Denis Villeneuve y escrita por Eric Roth, con Timothée Chalamet en el papel de Paul. El rodaje dio inicio el 18 de marzo de 2019 en los estudios Origo Film de Budapest y también se rodaron escenas en Jordania. Su estreno fue anunciado inicialmente para el 20 de noviembre de 2020, pero debido a la pandemia COVID-19, está sufriendo atrasos.

© 2010 Ricard de la Casa para BEM on Line

1.- Ciencia ficción Las 100 Mejores novelas. Una selección en lengua inglesa 1949-1984 de David Pringle (Minotauro 1990).

2.- Ciencia Ficción Guía de Lectura de Miquel Barceló. (NOVA Ciencia Ficción nº28 Ediciones B 1990).

Titulo original: Dune (1965)
Autor: Frank Herbert
Traducción: Domingo Santos
Ilustración de cubierta: Opalworks
Fecha de publicación: Septiembre de 2010
Formato: 23 x 15 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 544
PVP: 24,95 €.
ISBN: 978-84-9800-611-7
Colección: SOLARIS FICCION Nº: 142
Edita: La Factoría de Ideas

Contraportada

Dune relata la historia del planeta desértico Arrakis, única fuente de melange, la especia necesaria para el viaje interestelar y que además garantiza longevidad y poderes psíquicos. La administración de Arrakis es transferida por el emperador de la noble Casa de Harkonnen a la Casa Atreides. Los primeros no quieren abandonar sus privilegios, y a través de traiciones y sabotajes, destierran al joven duque Paul Atreides al duro entorno del planeta para que muera. Pero Paul podría resultar ser mucho más que un duque al que han usurpado su puesto… Su lucha se encuentra en el epicentro de un nexo de poderosas personas e importantes sucesos, y las repercusiones se dejarán sentir a través del Imperio.

Vaig publicar aquesta ressenya en català en el diari MÉS Andorra (versió reduïda per obvis problemes d’espai). Malauradament el diari va tancar i ja no està accessible el PDF corresponent.

INUNDACIÓN, de Stephen Baxter

por Ricard de la Casa

Cuando escribo estas líneas, se cumplen 25 años del desastre de Chernóbil (26 de abril de 1986)INUNDACIÓN, de Stephen Baxter, Fukushima sigue lanzando radioactividad al mar y a la atmósfera, Kioto languidece, el cambio climático es una realidad palpable (qué más da que el cambio sea algo normal en la vida del planeta o provocado por nosotros), los transgénicos han escapado al control humano y hasta la economía echa una mano para que el desastre ecológico sea imparable. Así pues, escribir una novela como Inundación y basarlo en la subida de los océanos, puede ser cualquier cosa menos descabellado y, hasta cierto punto, es una obra que refleja los tiempos que nos ha tocado vivir.

Indudablemente la teoría de los océanos escondidos que afloran roza lo inverosímil, pero Stephen Baxter lo utiliza, cuando se anuncia el apocalipsis, simplemente para especular sobre nuestro comportamiento, como especie en su conjunto y como individuos aislados. Paralelamente, no me parece mal que la narración pueda ayudar a tomar conciencia del peligroso camino que hemos tomado.

Como en muchas novelas y películas de desastres, asistimos al final del mundo (o de nuestro particular mundo) tal y como lo conocemos. Lammockson el propietario de la mega corporación Axys, sospecha que las aguas no se van a detener o volver a bajar. Es la misma intuición que le ha hecho dueño del conglomerado empresarial más poderoso del planeta. Así pues decide poner todos sus recursos humanos y financieros al servicio de un sólo objetivo: sobrevivir a la inundación creando una especie de arca de Noé autónoma, capaz de surcar los océanos del planeta de forma indefinida.

Baxter utiliza para navegar por sus páginas a una serie de personajes muy ligados entre sí y los va siguiendo desde su inicio en Barcelona hasta su final en la cima del Everest: Lily, Gary, John, Piers, Camden, el mismo Lammockson… La mayoría de ellos son un grupo de personas secuestradas por un grupo extremista hispano y que son liberados en el primer capítulo con la ayuda económica del magnate de Axys. Los lazos emocionales de los retenidos contra su voluntad, tras cinco años de duro cautiverio y sin saber lo que ocurre en el mundo, están definitivamente engarzados gracias a sus traumáticas vivencias. Al quedar en libertad deben enfrentarse a una nueva realidad: el mundo que conocían está en pleno proceso de cambio, el nivel del mar está subiendo y, aunque ellos aún no lo saben, seguirá haciéndolo durante décadas de forma imparable hasta convertir el planeta en un único océano. No solo deben adaptarse a una vida en libertad sino que también deben hacerlo a una vida que muta el relieve de las costas minuto a minuto, y a las amenazas y las urgencias que ello supone para la vida tal y como la conocemos.

Contrariamente a lo que pudiera desprenderse de lo antes escrito, este es un relato intimista que báscula entre la desesperación, la cruda realidad, el estoicismo y la esperanza. Con una hipérbole en sus primeras páginas que son, en sí mismo, el resumen de la novela completa. El mundo cambia para transformarse en un planeta completamente diferente, un empezar casi desde cero. Asistimos también a la muerte de nuestra civilización terrestre y también al nacimiento de una nueva era, y con ella de una nueva humanidad y las alteraciones que ello supone. Cuarenta años para ser testigos de cómo se extingue entre guerras, zarpazos, mordiscos, ambiciones, heroicidades y conformismo, una humanidad adaptada al suelo firme. Regresando (más bien intentándo adaptarse de forma forzada) a un mundo donde el agua es el único soporte vital.

Stephen Baxter con esta novela en la senda del mejor bestseller, consigue con un buen estilo, que no soltemos el libro hasta la palabra FIN. Logra también, en parte, someternos poco a poco a una estresante sensación de urgencia continua, eso lo consigue con unos capítulos cortos y en general intensos. Lenta pero inexorable el mundo cambia, las condiciones se modifican y nosotros, los humanos, intentamos adaptarnos. La novela nos muestra casi en detalle, las distintas formas de encarar el desastre dependiendo de cada uno de los personajes, el conflicto de intereses que la inundación produce, el cada vez menor espacio para una cada vez más amontonada humanidad. Aunque habría que matizar que la inundación se erige por derecho propio en el personaje principal de la novela, siendo los humanos que por ella circulan secundarios de lujo, están allí sobre todo, para trasladarnos lo que ven, lo que viven y lo que sienten.

Destacable, a lo Jack Vance (por su capacidad de construir unos escenarios sugerentes y vívidos), es la descripción y la visión de la inundación de Inglaterra, especialmente del Gran Londres, zona que Baxter debe de conocer al dedillo y que alcanza momentos de gran intensidad y realismo, casi podemos oler la humedad en el aire y sentir nuestros calcetines húmedos en los zapatos.

Stephen Baxter

En la novela hay dos partes diferenciadas. En la primera, se nos narra la historia del planeta, contemplamos el holocausto planetario, vemos como las grandes ciudades se sumergen irremediablemente a pesar de todos los esfuerzos. Eso le permite a Baxter un seguimiento exhaustivo de la misma inundación. En la segunda, con las principales zonas habitadas por los humanos anegadas, con unas costas irreconocibles, el autor se centra más en los conflictos de esa humanidad acorralada en las pequeñas islas que asoman en un mar que sube y sube de forma lenta pero implacable. La supervivencia del más fuerte, del que sabe prever o adaptarse a la nueva acuosa realidad, se hace ley. Con leves pinceladas describe cada una de las varias posibles soluciones y sugiere, aunque no lo muestra de forma concreta, que la única solución es abandonar el planeta.

Inundación comparte evidentes puntos de contacto con La tierra permanecede George R. Stewart, sobre todo en la manera de afrontar los hechos: La adaptabilidad humana, la flexibilidad y capacidad de superar todos los problemas. También, en la última parte del libro se hace mención expresa (pág. 435 Eclesiastés 1,4), a las palabras que inspiraron el título de la novela de Stewart y que imagino se incluyen en esta como homenaje a esa novela de hace 60 años. Muy poco o nada que ver, en cambio, tiene esta novela con El mundo sumergido de su compatriota Jim G. Ballard, aún utilizando los mismos escenarios (El gran Londres), ambas divergen completamente tanto en el planteamiento, las intenciones de los autores, así como en su desarrollo y desenlace.

Los momentos más poéticos de Inundación se producen en el último tramo de la novela, las últimas páginas, donde la dureza de la narración ha desaparecido, donde la implacable urgencia, dado que no hay nada que inundar, ya no existe. Donde el mundo que conocemos yace, muerto, en el fondo marino. Como en la novela de Stewart, una nueva armonía se instaura, estableciendo así otro paralelismo entre ambas novelas. Ese es el momento de la autentica transición a otro modelo de Gaia.

Hay muchos temas interesantes que se mencionan de pasada, porque en realidad es una novela y no un tratado científico, pero las consecuencias de tamaño cataclismo van mucho más allá de la humanidad. ¿Qué pasa con la desaparición casi absoluta de la cadena trófica terrestre? ¿Qué pasa con el oxígeno y el dióxido de carbono ahora que no hay masa forestal? ¿Qué pasa con la temperatura del aire, del agua y las tormentas? Los huracanes que se formen podrían no tener fin ¿Qué ocurre con la vida submarina ahora que apenas quedan zonas pelágicas? Un montón de curiosos interrogantes que el autor esboza, en algunos casos, con pequeños comentarios.

Como siempre La Factoría nos presenta un volumen muy legible, cuidado y con una portada muy sugerente. Hay que agradecer la inclusión de mapas de las zonas terrestres desde que empieza la inundación en 2016 hasta que el pico del Everest queda completamente sumergido en el 2052 y que sirven para hacernos una idea de cómo el mundo que conocemos va desapareciendo paulatinamente.

© 2011 Ricard de la Casa para BEM on Line

Contraportada

Las aguas se retiran y la economía empieza a recuperarse, pero en cuestión de dos años, Londres y Nueva York se verán sumergidas bajo el mar. El papa se dirigirá por última vez a los fieles desde el Vaticano; la Meca también desaparecerá bajo las olas.

El mundo se ahoga. Comienza una desesperada carrera por averiguar qué ocurre. El nivel de las aguas no deja de subir y la humanidad se retira a los puntos más altos del planeta. Comenzarán las guerras por ver quién domina las montañas.

¿Ha llegado el momento de que la humanidad luche por la supervivencia?

Sobre al autor

Stephen Baxter nació en Liverpool en 1957 y se licenció en matemáticas y en ingeniería. Desde 1995 se dedica plenamente a la escritura y destaca como uno de los autores más importantes del género. Es autor de casi una treintena de libros, entre ellos Las naves del tiempo (galardonada con los premios BSFA, Philip K. Dick y Campbell en lengua inglesa y premiada en España, Alemania, Bélgica y Japón) y La luz de otros días, El ojo del tiempo (ambas escritas en colaboración con Arthur C. Clarke) o Evolución, todas ellas en La Factoría de Ideas. Sus obras se han publicado en todo el mundo y han sido traducidas a más de una veintena de idiomas.

Titulo: Inundación (Flood; 2008).
Autor: Stephen Baxter
Traducción: Ainara Echániz Olaizola
Fecha de publicación: noviembre de 2010
Formato: 23 x 15 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 448
PVP: 24,50 €.
ISBN: 978-84-9800-624-76
Edita: La Factoría de Ideas. Col. Solaris Ficción nº 144

El principio del fin de Susana Vallejo

El gran Tour de force de Susana Vallejo llega a uno de sus puntos culminantes y salvo sorpresas, ya se puede decir que estamos ante una de las más interesantes series que la fantasía española ha dado en estos últimos tiempos. Por su originalidad pero también por su frescura. Por el manejo de un gran abanico de personajes, como por su capacidad de reflejar el caos en el que vivimos. Por su adaptación a cada uno de los momentos, de cada una de las novelas, como su capacidad para sumergirnos en cada una de las realidades que rodean la acción.Susana Vallejo en El principio del fin sigue siendo fiel a su estilo y desde el primer momento sabe captar nuestro interés. Los nuevos personajes se adaptan como anillo al dedo a su tiempo. No en vano es el tiempo de la autora, el más cercano a ella y por tanto el más real. El cambio de personajes, de siglo, proporciona pingües beneficios a la capacidad de trasladar y de captar el interés del lector. La novela se estructura en dos partes completamente diferenciadas. La primera con hechos acaecidos en el mundo que conocemos y la segunda, que merece una atención más especial, que transcurre en el nuevo mundo, donde los poderes especiales hacen de sus habitantes seres extraños a nuestros ojos.Fiel también a la dinámica de nuestro tiempo, se han acabado los colores absolutos, sin medias tintas, donde todo es blanco o negro, o lo que es lo mismo, nadie es la representación absoluta del mal, ni nadie es su reverso de la moneda, la bondad infinita y eterna. Quizá sea eso, la difusa percepción de la dicotomía clásica, uno de los movimientos estratégicos que dan alas a esta tercera entrega y que permite, a pesar de llevar ya tres libros a cuestas, enfrentarse a su definitiva resolución en la cuarta entrega. Falta desvelar el origen del nuevo mundo y su integración o acoplamiento con el nuestro, aunque más que desvelar, quizá sea más interesante saber cómo, en ese futuro del cuarto libro, se plantea la interacción entre ambos mundos reales y por tanto con una aparente necesidad de relacionarse.Estilísticamente, Vallejo continua de forma brillante (para ser exactos, habría que decir que empieza la serie, ya que de las cuatro novelas, esta fue la primera que escribió) añadiendo personajes, tramas y dando forma a un nuevo mundo en el mejor estilo de Vance. La fantasía que nos propone Susana Vallejo se escapa de esos caminos trillados que apenas llegan ya a sorprendernos y sí a aburrirnos, para plantearnos los grandes retos humanos bajo una nueva óptica. Si, los mismos desafíos de siempre, que son los que nos interesan y motivan,pero desplegando una panoplia de sinuosos efectos para iluminar los mismos dramas que nos sacuden desde tiempos inmemoriales. Poco más se puede añadir a lo ya dicho en las dos primeras reseñas (que pueden ser leídas aquí y aquí, si lo desea), la extrema sordidez en que se ha convertido el nuevo mundo es una carga de profundidad a la turbia naturaleza humana que todo lo contamina. La heroína de El principio del fin, debe luchar contra fuerzas muy superiores ya que ese nuevo mundo ha dejado de ser el lugar idílico que las dos primeras entregas nos ofrecían, aunque para ser honesto ya se intuía un cierto tufillo a humana ambición y egoísmo.De las tres, esta novela es la más adulta y la que mayor carga de dramatismo apunta desde sus mismos inicios. Donde los planteamientos atacan los pilares de las relaciones humanas, sus egoísmos y sus ambiciones en su estado más puro. Si en la anterior comentaba que era fácil sumergirse en Toledo, aquí esa magia, con buen criterio por parte de la autora, la hace desaparecer, para que la ciudad de Barcelona no asuma una preponderancia que en esta ocasión no esta justificada.La tercera de cuatro entregas de la serie, fue escrita en primer lugar (como ya comente antes), y se da el caso de que la segunda y tercera novela discurren de forma paralela en sus primeras páginas, salvando por supuesto las distancias del personaje, tiempo y psicología. ¿Debería haberse modificado? La repetición de la misma estructura narrativa perjudica, en ese punto concreto y de forma moderada, el interés en su lectura, aunque habría que aclarar que eso únicamente le ocurre al que ha seguido linealmente la serie. Un detalle importante que quiero mencionar es que estos primeros tres libros (y asumo que el cuarto también) pueden ser leídos perfectamente de forma independiente y ese es otro elemento a tener en cuenta como virtud. Salvado este leve escollo, la novela recupera toda la fuerza y acaba planteando todos los enigmas que nos corroen desde la primera página de la serie.Al tiempo que escribo esta reseña he podido disfrutar de dos finales, uno de la serie de Sanderson (Nacidos de la bruma), un digno y retorcido final y dos, de la serie de Allan Ball «A dos metros bajo tierra» cuyos últimos minutos, concatenando rizos sobre rizos, es de lo mejor que he visto en mucho tiempo. El principio del fin que empezó como una obra de fantasía apunta en la cuarta, situada en un futuro próximo, a un nuevo fantástico donde elementos que provienen de la fantasía se mezclan con la ciencia ficción y otros géneros. Las sensaciones para esta tetralogía es una autentica bocanada de aire fresco y nos ofrece muy buenas maneras. La respuesta (la cuarta entrega y última) ya esta en nuestras librerías desde hace ya algunas semanas. El desenlace se presume muy interesante.© 2010 Ricard de la Casa para BEM on LineFotografía cortesía de Susana Vallejo ©SOBRE LA AUTORA 

Susana Vallejo

Susana Vallejo Chavarino nació el mayo de 1968 en Madrid. A los 26 años se traslada a vivir a Barcelona, ciudad en la que reside desde entonces. Estudió Publicidad y Relaciones Públicas y su carrera profesional siempre se ha desarrollado en las áreas de márketing y ventas. Desde el año 2000 trabaja en una multinacional en el área de comunicación. Compatibiliza la vida laboral con la familiar y se dedica a lo que más le gusta, «escribir y contar histórias». Ha sido finalista de importantes premios como el Jaén o el premio EDEBE de Literatura Juvenil el 2007, y el Premio Minotauro 2008.Porta Coeli III: El principio del fin, de Susana Vallejo. Edebé Ediciones. Barcelona, octubre de 2009. Diseño de cubierta: Francesc Sala. Ilustraciones de la propia autora. 284 págs. Tapa duras con sobrecubierta. ISBN: 978-84-236-9388-7

Puede leer una reseña de La orden de Sta. Ceclina si pincha aquí.

Puede leer una reseña de Cosecha negra si pincha aquí.

COSECHA NEGRA, de Susana Vallejo

Cosecha negra es la segunda entrega de la tetralogía Porta Coeli, que sin embargo es la tercera novela escrita de la saga. En realidad Vallejo escribió El principio del fin, la que hace la número tres, en primer lugar para retroceder luego y escribir las dos primeras entregas, La orden de Santa Ceclina y Cosecha Negra. Creo que es un buen acierto el haber publicado la serie en el orden cronológico correcto.

Susana Vallejo abandona en Cosecha negra a los personajes centrales de su anterior novela, Bernardo el monje guerrero, su fiel escudero y Yebra la encantadora de serpientes. Aquí escoge a unos nuevos, más complejos y con más inflexiones, Enrique y Veridiana, como soporte de la segunda entrega. El balance está muy ajustado entre ambos, aunque esta última, Veridiana, acaba por con(vencer) a medida que pasas las páginas, un personaje redondo donde los aromas del feminismo en ciernes, destacan especialmente, algo que ya se apuntaba ligeramente en la Yebra de La Orden de Santa Ceclina, y que en Veridiana, toma carta de naturaleza, transpirando por todos sus poros ansias de libertad que parece un silencio estruendoso en nuestro oídos.

La autora también se desprende de la ambientación de la primera entrega y nos traslada a una nueva que deja de lado completamente el «deja vu» que nos recordaba a otra novelas, como ocurría en La orden de Santa Ceclina, y se sumerge definitivamente en su propio universo. Nos trasladamos a un lugar conocido, Toledo, en un momento de cruce de culturas, cristiana, árabe y judaica, rebosante de vida y caldero hispano por excelencia de lo que está por llegar, un momento siempre delicado, lleno de conflictos y por tanto rico y vital. Nos sitúa en una época de nuestra historia donde la Inquisición, tenebrosa, vergonzante y nauseabunda, extendía su cruel y despiadado poder entre la atemorizada población. El cambio de personajes es muy acertado para conseguir despegarse del perverso efecto de «simplemente más aventuras en el mismo universo y por los mismos personajes». Una repetición que normalmente conduce a excesos tanto en la trama como en el estilo, para superar el hándicap que implica una segunda entrega. Susana Vallejo lo resuelve con valentía, ya que cambiar de personajes es siempre una decisión delicada y arriesgada. Vallejo no cae en esa autocomplacencia, tan habitual por desgracia, y construye todo un nuevo lugar y unos nuevos personajes donde seguir desarrollando la historia sin hastiarnos. Su prosa, contenida y sobria, llena de pequeños detalles ayudan a recrear ese periodo histórico de forma realista.

Toledo se convierte, en un personaje en sí mismo por obra y gracia de la espectacular sensibilidad de la escritora madrileña. La ciudad castellano-manchega seduce y te entran ganas de vagabundear descalzo por sus estrechas callejuelas, buscando aquellos puntos donde la novela sitúa la acción y poder así apreciar el relieve que esas viejas piedras dibujan bajo nuestros pies, pararse en cualquier esquina, aspirar el aroma que los antiguos edificios desprenden o asustarse al entrever entre sombras una ciudad asediada por la peste. ¡Casi podemos sentir a Veridiana pasear por ella!

Catalogada como novela juvenil, puede ser leída perfectamente por cualquier clase de público. Se trata de una obra en la que los personajes deben superar su entorno, las presiones a las que son sometidos: su educación, su propia cultura, vencerse a sí mismo, evolucionar, crecer y hacerse adultos en todos los sentidos. Es por tanto un viaje al interior de uno mismo, sin retorno posible. Una transformación que en esta novela transcurre en paralelo, interno de los personajes y real al atravesar la puerta de ese nuevo mundo y que marcan definitivamente su existencia. Los personajes tienen más de una faceta y aquí el «Bien» y el «Mal» como anverso y reverso del mismo espejo refleja la complejidad humana en el que nadie es de un solo color sino que exhibe una rica gama de colores de acuerdo a la situación y el momento en el que se encuentra.

Si acaso el único pero que le encuentro a la novela, es el bajo perfil de la acción que transcurre en el otro plano temporal, es decir en el otro universo o realidad, al otro lado de la «puerta», donde el ritmo se hace más lento (en ambos sentidos, el tiempo que transcurre en relación a nuestro mundo y el ritmo de la acción). Para los lectores del primer libro ya no existe el misterio sobre «el otro mundo» y la autora intenta inteligentemente, con diversas subtramas, solventar el excesivo contrapeso creado en favor de nuestra realidad en la que mezcla con auténtico arte culinario un primoroso plato compuesto de historia, magia, romanticismo, novela negra y misterio. En el lado positivo cabe destacar el lenguaje utilizado, que llena de matices una ciudad y una historia que llega a convencernos. Dicen que todas las narraciones son una historia de amor y aquí Vallejo hace toda una declaración a Toledo.

Estamos desde luego en el punto más bajo de la trama de lo que sería la historia completa (las cuatro novelas de la serie) y es un mérito que Susana Vallejo salve este escollo con nota. Es una novela ambiciosa en sí misma. Y aunque se puede leer de forma independiente es recomendable haber leído la primera entrega de la serie para disfrutarla en su verdadera magnitud. Esta segunda entrega se lee con interés y te deja con más ganas de echarle el ojo a la tercera parte de la historia, lo cual no es poco en los tiempos que corren y que por cierto, ya está disponible en las librerías.

Un último comentario para el libro en sí mismo: Tenemos entre manos una novela de muy cuidada edición y buena calidad, por sus tapas duras, el gramaje del papel utilizado y una letra de tamaño correcto, detalles que como lector aprecio. Da la sensación que el Grupo Edebé ha dedicado muchos esfuerzos a esta tetralogía y se agradece.

© 2010 Ricard de la Casa

Ilustración y fotografía cortesía de Susana Vallejo ©

Datos de la Novela: Autor: Susana Vallejo Chavarino. ISBN: 978-84-236-9388-7. Nº Páginas: 280. Tamaño real: 23 x 15. PVP: 19,8 euros. Colección: Tetralogía Porta Coeli: (I) La orden de Santa Ceclina (II) Cosecha Negra (III) El principio del fin y (IV) La llave del secreto. Website:http://www.portacoeli.net Contraportada: En el palacio episcopal, se había fraguado su destino, a pesar de que el joven Enrique, hijo segundo de Rascón y Cornejo, estaba lejos de imaginarlo. Aunque fuese de familia noble, en el siglo XIV no pasaba de ser un segundón sin título, así que recibir de manos del arzobispo una misión secreta le abría las puertas del reconocimiento social. Aparentemente, sólo tenía que investigar las misteriosas desapariciones que estaban sucediéndose en Toledo, la ciudad de los saberes prohibidos, donde judíos, árabes y cristianos convivían. Allí conocerá también a la enigmática Meridiana, por quien inmediatamente siente una atracción más allá de la razón y que será la llave para entender adónde han ido a parar los desaparecidos y resolver el enigma. Sin embargo, Enrique no sabe hasta qué punto todas sus creencias van a verse sacudidas, al vivir… ¡Una aventura más allá de este mundo!

Puede leer una reseña de la primera novela de la serie Porta Coeli: La orden de Santa Ceclina aquí.

Puede leer una reseña del tercer libro de la serie Porta Coeli: El principio del fin aquí.

Porta Coeli (I) La Orden de Santa Ceclina

Leer Porta Coeli – La orden de Santa Ceclina, presentaba varios retos, el primero porque ya se nos avisa de que es una serie de cuatro libros, y eso me previene sobre el abuso de las ideas, llenando más y más páginas con un único fin de alargar la historia; por su etiqueta de “juvenil” y finalmente, pero no menos importante porque en general la fantasía me aburre. Puntualicemos, me aburren las ideas mediocres de autores que no se esfuerzan y que acuden a ella como panacea de su escasa creatividad.

Pasó ya el tiempo en que cualquier dragón, elfo, mago y sortilegio sonaba fresco y permitía sin demasiado agobio, ser el armazón de una buena novela y desde luego emos superado ya la idea de que la fantasía es una literatura infantil o juvenil en exclusiva. Hoy el lector demanda una fantasía mucho más elaborada y al autor le es necesario acudir a nuevas estructuras que soporten el peso de un buen argumento. Por desgracia no parece que eso abunde y la basura sigue inundando las librerías, no parece que esa tendencia vaya a la baja.

Tres son los personajes centrales de la novela, aunque en realidad la atención bascula entre Bernardo y Yebra. Ambos se complementan para formar un tándem en su viaje iniciático, en la mejor escuela de novela de exploración interior de su propia humanidad a la vez que exploración exterior del mundo que les rodea. Ambos son como las dos partes de una misma moneda, sólo que en este caso su viaje dará lugar a dos monedas de parecida consistencia y calidad. Ambos inician un viaje que les completará de tal forma que ese viaje será a la vez un engarce entre ellos como un engarce con el mundo que les rodea.

Esta novela de aventuras bebe de algunas fuentes, aunque por habilidad de Susana Vallejo, no molesta en ningún momento. Así tanto el protagonista, un monje y antiguo guerrero llamado Bernardo y el monasterio nos recuerdan en algunos pasajes a Humberto Eco y su ya clásica novela de El nombre de la Rosa que el director de cine Jean –Jacques Annaud supo plasmar bellisimamente en algunas escenas en la película del mismo nombre. La inspiración se complementa con las viejas tradiciones de los cátaros. Mientras la leía, Montsegur, una vieja y destruida fortaleza cátara venía de forma invariable a mi mente (vivo muy cerca de ella). A favor de Vallejo hay que decir que consigue rápidamente sumergirnos en una espiral de acción que nos hace olvidar esas fuentes, consiguiendo que la novela tenga consistencia propia sin necesidad de acudir a terceros.

En los pocos aspectos negativos de la novela cabría decir que su comienzo es lento y cuesta engancharse a la historia. Aunque una vez superadas las primeras páginas, el problema se solventa perfectamente. El otro aspecto es que, en algunos momentos, pocos por suerte, la novela se convierte en demasiado previsible, incluido la historia entre ambos, por suerte Susana Vallejo, huye de caminos trillados y aburridos sin empalargarnos con edulcorantes varios. Creo que la relación entre ambos, Bernardo y Yebra es uno de los grandes aciertos de Vallejo, ya que lo maneja con mucha soltura y a la vez con la tensión suficiente, constituyendo un segundo eje central de la novela.

En cuanto a la fantasía en sí, la autora resuelve de forma magnífica, sin desvelar nada pero sin dejarnos frustrados, mostrando lo necesario. Todos sabemos que es el primero de cuatro lilbros y por tanto queda mucho por saber. Los mundos que inventa funcionan perfectamente en su propia realidad interna y la novela se pone a la altura de la fantasía escrita en los últimos lustros, no sólo hispana sino internacional. Me molesta un poco la etiqueta de juvenil, que aunque entiendo que es por motivos de mercadotécnia, quizá aleje a algunos lectores. No obstante, si puedo decir que me ha sorprendido gratamente observar como la publicidad boca/oreja funciona, en realidad es la mejor y más impagable publicidad que se le puede hacer a una novela. Ver el libro en manos de gente desconocida en lugares como un hospital me llamó la atención agradablemente.

Hablando con la autora sobre la traducción al catalán, surgió la palabra academicista, ciertamente lo es, pero las buenas traducciones son aquellas que se hacen invisibles, cuando la lectura fluye de manera natural y la realidad fue que supero mis expectativas. Leerla en catalán no desmerece en absoluto al original en castellano del que he podido leer algún capitulo para poder comparar. Sorprende en algunos momentos por el lenguaje utilizado. Poder disfrutar de ambas lecturas me ha hecho entender los problemas que Elisenda Vergés, su traductora, ha tenido para plasmar el ritmo que Vallejo imprime a sus páginas a través de las palabras. Sinceramente creo que ha estado a la altura del envite.

En resumen, una buena novela de fantasía española que merece ser leída y disfrutada.

© 2009 Ricard de la Casa Pérez

Puede leer una reseña del segundo libro de Porta Coeli, Cosecha negra , Segundo libro de Porta Coeli.

Puede leer una reseña del tercer libro de Porta Coeli, El principio del fin, aquí.

SOBRE LA AUTORA 

Susana Vallejo Chavarino nació el mayo de 1968 en Madrid. A los 26 años se traslada a vivir a Barcelona, ciudad en la que reside desde entonces. Estudió Publicidad y Relaciones Públicas y su carrera profesional siempre se ha desarrollado en las áreas de márketing y ventas. Desde el año 2000 trabaja en una multinacional en el área de comunicación. Compatibiliza la vida laboral con la familiar y se dedica a lo que más le gusta, “escribir y contar histórias”. Ha sido finalista de importantes premios como el Jaén o el premio EDEBE de Literatura Juvenil el 2007, y el Premio Minotauro 2008.