CHINA MONTAÑA ZHANG, de Maureen F. McHugh

China Montaña Zhang (CMZ) no es una novela fácil de leer. No porque utilice un lenguaje difícil, sino porque su lectura nos lleva a terrenos duros, donde la infelicidad o la lucha por sobrevivir son la norma. Un lugar donde la apariencia lo es todo. CMZ se sumerge en los temas de hoy, de hecho en los temas de siempre, utilizando para ello una nueva sociedad con unos nuevos ritos culturales, que para nosotros los occidentales nos son extraños.

CMZ establece ya con su título, las premisas en las que se moverá hasta la última página. La novela es un gran fresco, un gran tour de force, que su autora Maureen F. McHugh se impone para hablar de lo que le interesa: el racismo, la discriminación, también en menor medida de su hermana pequeña, la marginación, la infelicidad que produce y todo ello aprovechando la más rabiosa actualidad, para trasladarnos a un futuro que pretende ser agobiante para nuestro pensamiento occidental. Curiosamente muy de actualidad, a pesar de los dieciséis años transcurridos desde su aparición en los Estados Unidos.

Como la cebolla y sus capas, la novela puede irse pelando para encontrar, capa tras capa, todo un abanico de ideas vejatorias que atentan contra la dignidad humana. Estamos ya acostumbrados a leer sobre las discriminaciones superpuestas, como por ejemplo la que se produce en muchos lugares por ser mujer, por ser negra y por ser lesbiana, pero podemos añadir con facilidad otras muchas capas que afecten a ese mismo ser humano, por ser analfabeta, por ser emigrante (de una tribu o raza diferente), por ser seropositiva, por no ser fértil y así hasta un infinito donde esa dignidad desaparece.

La acción se sitúa en un mundo donde China finalmente se ha convertido en la gran potencia del planeta y EEUU es tan sólo un satélite vencido y sin fuerza. De nuevo surge aquí la idea central de la novela, la discriminación por raza y por lugar de nacimiento, donde los ciudadanos americanos, acostumbrados a su hegemónica posición en este planeta han sido relegados a ciudadanos de segunda o tercera clase, con todo lo que eso supone para sus egos.

Ese gran fresco toma como personaje central a Zhang, un americano que tiene rasgos chinos, que no tiene esa nacionalidad, pero le conviene parecerlo, que es homosexual y aparenta ser un heterosexual. No es el único personaje agobiado por sus propios problemas, en CMZ aparece también una joven y poco agraciada mujer (con la cara deformada), que necesita una operación de estética para poder aceptarse a si misma, o un colono que ve peligrar su ya delicada estabilidad, por unos simples e injustos reglamentos que le podrían alejar de todo aquello que quiere. Personajes muy atrayentes con los que todos nos podemos sentir identificados fácilmente y que Maureen F. McHugh sitúa en un futuro no muy lejano pero que se deja entrever ya hoy.

No todo es perfecto, McHugh, no engarza las diferentes partes de que consta la novela, con la misma destreza con la que si es capaz de hacernos vibrar en cada una de las situaciones donde la discriminación se hace patente. En una de ellas, las colonias marcianas, se hace especialmente patente, pero la historia de esos colonos se hace tan vívida que, finalmente, deja de importar el cómo consigue engancharla al resto de la novela, cobrando la historia vida por si sola, sin necesidad de más artilugios, ya que lo importante no es dónde ocurre la acción, sino lo que ocurre y porqué.

La novela nos proporciona también una rica ambientación. La escritora nos regala ideas y más ideas que hacen realmente vívida la narración. Los paseos por la capital imperial china, sus suburbios y lo que allí ocurre (como ocurre en cualquier suburbio de cualquier ciudad actual), a las colonias marcianas y sus problemas para subsistir en un ambiente extremo, o una estación polar donde el aislamiento proporciona la excusa para hurgar en los personajes, son utilizados para que todos ellos muestren los problemas a los que se enfrentan.

En definitiva no se trata de una novela complaciente, sino de una dura mirada a nuestra realidad. Donde la injusticia, donde los ya comentados temas de la discriminación y la marginación se hacen patentes hoja a hoja a través de los personajes, de la situación geopolítica e incluso por el mismo azar. Donde todos los personajes se mueven presionados por sus problemas de identidad, o simplemente de subsistencia. Ciencia ficción intimista en definitiva, que nos hace pensar sobre nuestra realidad. Buena ciencia ficción al fin y al cabo. Uno de los libros más interesantes publicados el año pasado.

© Ricard de la Casa – noviembre 2013.

CÓDIGO FUENTE de Duncan Jones


CODIGO FUENTE DE DUNCAN JONES

Ciencia Ficción que te hace pensar

por Ricard de la Casa

Código fuente (Source Code) es una historia de amor, pero también es una reflexión sobre la corrupción del poder. Una historia de acción en el mejor estilo Hollywood y una reflexión sobre las posibilidades de los universos alternativos. Un tour de force de 8 minutos revividos una y otra vez al estilo Atrapado en el tiempo(Groundhog Day – El Día de la marmota) de Harold Ramis y la peor pesadilla de Johnny cogió su fusil de Dalton Trumbo (y su apología de la eutanasia). El coctel es, en manos de su director Duncan Jones y de su principal actor Jake Gyllenhaal, una mezcla explosiva de buen cine: diversión, entretenimiento, cine de ideas y a la vez una ventana abierta de dilemas morales que te hacen pensar.

Como en muchas película del género, se detiene poco en los fundamentos científicos que permiten al protagonista, el Capitán Colter Stevens (Jake Gyllenhaal), regresar una y otra vez a ese universo alternativo, tomar posesión de un ser humano (literalmente) y vivir en primera persona sus últimos 8 minutos, para centrarse en la acción de lo que ocurre alrededor y sobre todo dentro de la cabeza del personaje.

Código fuente es un puzle que el espectador (y el mismo personaje) debe ir montando poco a poco con la información que se le suministra y con lo que el mismo descubre. La historia de amor es la espoleta de la traca final, que viene a decirnos que si juegas con fuego te puedes quemar. Además Código fuenteoculta entre sus pliegues la más feroz crítica al poder omnívoro de los gobiernos y sus manos ejecutoras: los ejércitos. Algo que, por desgracia, sabemos cada vez más y mejor y que Wikileaks ha elevado a los altares de la realidad más nauseabunda.

La película tiene un guión sólido, avanza sin dejar resquicios entre un thriller de acción desbordante y un planteamiento de ideas del tipo ¿Y si…?, todo ello aderezado con mucha información disuelta en cada plano, lista para ser descubierta por el espectador avezado. Esos ocho minutos están trabajados hasta la extenuación y es, gracias al extraordinario trabajo de un cada vez más completo Jake Gyllenhaal, que se nos permite asistir repetidamente a la misma escena sin percepción de repetición, cansancio o aburrimiento. Con la sensación de tensión in crescendo pero sin llegar a ahogar en ningún momento la acción en su propio acido corrosivo.

Hay algunos momentos especialmente significativos, como cuando el Capitán Stevens suplica que «esta vez no le explote la bomba» al descubrirla y se enfrenta al, suponemos, enésimo intento de desactivarla. La lágrima que le cae al terrorista cuando es atrapado, o la imagen reflejada en el Cloud Gate Sculpture – Mirror Bean de Chicago, planteando en la secuencia final el último dilema moral y quizá el más terrible de la película.

En el debe, comentar el endeble entramado científico que, aunque está bien encauzado, siempre deja algunas puertas entreabiertas por las que colar algunas dudas razonables. La película hunde sus raíces en la serie Quantum Leap (A través del tiempo) y en un claro homenaje a ella, la voz del padre del personaje principal Colter Stevens resulta ser la del personaje principal de la serie Scott Bakula.

Avanzar en la resolución del conflicto exterior (evitar que estalle la bomba y cazar al terrorista) es también avanzar en la resolución del conflicto interior (quién es Colter y sus asuntos pendientes). Duncan Jones nos acomoda en un tren que discurre hacia su mortal destino estableciendo paralelismos constantes entre ambas situaciones. Cada una de ellas con otro personaje para establecer (y diferenciar) claramente el alter ego del personaje. Christina, interpretada por Michelle Monaghan se contrapone, estableciendo también aquí un doble juego de paralelismos, a Vera Farmiga que interpreta a la oficial de enlace Colleen Goodwin, dos caracteres y dos formas de tratar con Colter Stevens. De todos, el personaje del Dr. Rutledge, el científico, interpretado por Jeffrey Wright, es el más previsible y poco creíble (puro cartón-piedra). Me recordaba un poco al histriónico personaje del doctor Strangelove, interpretado por Peter Sellers en ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú.

El director, Duncan Jones (hijo del cantante David Bowie), dejó de ser “el hijo de” después de firmar Moon (2006) película con la que Código fuente comparte muchos puntos de vista: Un personaje aislado y sin saber muy bien que hace allí; la obsesiva lucha del individuo contra el sistema; y la aparentemente imposible dicotomía destino / libre albedrío. En esta nueva película aunque aún manifiesta poca experiencia en algunas soluciones visuales, apunta buenas maneras y con ella se podría decir que se le abren definitivamente las puertas de las grandes producciones y eso es mucho. Habrá que seguir muy de cerca los trabajos de este cineasta con ganas de dejar huella.

© Ricard de la Casa para BEM on Line

Vea un trailer de la película Código Fuente (Source Code) de Duncan Jones

INUNDACIÓN, de Stephen Baxter

por Ricard de la Casa

Cuando escribo estas líneas, se cumplen 25 años del desastre de Chernóbil (26 de abril de 1986)INUNDACIÓN, de Stephen Baxter, Fukushima sigue lanzando radioactividad al mar y a la atmósfera, Kioto languidece, el cambio climático es una realidad palpable (qué más da que el cambio sea algo normal en la vida del planeta o provocado por nosotros), los transgénicos han escapado al control humano y hasta la economía echa una mano para que el desastre ecológico sea imparable. Así pues, escribir una novela como Inundación y basarlo en la subida de los océanos, puede ser cualquier cosa menos descabellado y, hasta cierto punto, es una obra que refleja los tiempos que nos ha tocado vivir.

Indudablemente la teoría de los océanos escondidos que afloran roza lo inverosímil, pero Stephen Baxter lo utiliza, cuando se anuncia el apocalipsis, simplemente para especular sobre nuestro comportamiento, como especie en su conjunto y como individuos aislados. Paralelamente, no me parece mal que la narración pueda ayudar a tomar conciencia del peligroso camino que hemos tomado.

Como en muchas novelas y películas de desastres, asistimos al final del mundo (o de nuestro particular mundo) tal y como lo conocemos. Lammockson el propietario de la mega corporación Axys, sospecha que las aguas no se van a detener o volver a bajar. Es la misma intuición que le ha hecho dueño del conglomerado empresarial más poderoso del planeta. Así pues decide poner todos sus recursos humanos y financieros al servicio de un sólo objetivo: sobrevivir a la inundación creando una especie de arca de Noé autónoma, capaz de surcar los océanos del planeta de forma indefinida.

Baxter utiliza para navegar por sus páginas a una serie de personajes muy ligados entre sí y los va siguiendo desde su inicio en Barcelona hasta su final en la cima del Everest: Lily, Gary, John, Piers, Camden, el mismo Lammockson… La mayoría de ellos son un grupo de personas secuestradas por un grupo extremista hispano y que son liberados en el primer capítulo con la ayuda económica del magnate de Axys. Los lazos emocionales de los retenidos contra su voluntad, tras cinco años de duro cautiverio y sin saber lo que ocurre en el mundo, están definitivamente engarzados gracias a sus traumáticas vivencias. Al quedar en libertad deben enfrentarse a una nueva realidad: el mundo que conocían está en pleno proceso de cambio, el nivel del mar está subiendo y, aunque ellos aún no lo saben, seguirá haciéndolo durante décadas de forma imparable hasta convertir el planeta en un único océano. No solo deben adaptarse a una vida en libertad sino que también deben hacerlo a una vida que muta el relieve de las costas minuto a minuto, y a las amenazas y las urgencias que ello supone para la vida tal y como la conocemos.

Contrariamente a lo que pudiera desprenderse de lo antes escrito, este es un relato intimista que báscula entre la desesperación, la cruda realidad, el estoicismo y la esperanza. Con una hipérbole en sus primeras páginas que son, en sí mismo, el resumen de la novela completa. El mundo cambia para transformarse en un planeta completamente diferente, un empezar casi desde cero. Asistimos también a la muerte de nuestra civilización terrestre y también al nacimiento de una nueva era, y con ella de una nueva humanidad y las alteraciones que ello supone. Cuarenta años para ser testigos de cómo se extingue entre guerras, zarpazos, mordiscos, ambiciones, heroicidades y conformismo, una humanidad adaptada al suelo firme. Regresando (más bien intentándo adaptarse de forma forzada) a un mundo donde el agua es el único soporte vital.

Stephen Baxter con esta novela en la senda del mejor bestseller, consigue con un buen estilo, que no soltemos el libro hasta la palabra FIN. Logra también, en parte, someternos poco a poco a una estresante sensación de urgencia continua, eso lo consigue con unos capítulos cortos y en general intensos. Lenta pero inexorable el mundo cambia, las condiciones se modifican y nosotros, los humanos, intentamos adaptarnos. La novela nos muestra casi en detalle, las distintas formas de encarar el desastre dependiendo de cada uno de los personajes, el conflicto de intereses que la inundación produce, el cada vez menor espacio para una cada vez más amontonada humanidad. Aunque habría que matizar que la inundación se erige por derecho propio en el personaje principal de la novela, siendo los humanos que por ella circulan secundarios de lujo, están allí sobre todo, para trasladarnos lo que ven, lo que viven y lo que sienten.

Destacable, a lo Jack Vance (por su capacidad de construir unos escenarios sugerentes y vívidos), es la descripción y la visión de la inundación de Inglaterra, especialmente del Gran Londres, zona que Baxter debe de conocer al dedillo y que alcanza momentos de gran intensidad y realismo, casi podemos oler la humedad en el aire y sentir nuestros calcetines húmedos en los zapatos.

Stephen Baxter

En la novela hay dos partes diferenciadas. En la primera, se nos narra la historia del planeta, contemplamos el holocausto planetario, vemos como las grandes ciudades se sumergen irremediablemente a pesar de todos los esfuerzos. Eso le permite a Baxter un seguimiento exhaustivo de la misma inundación. En la segunda, con las principales zonas habitadas por los humanos anegadas, con unas costas irreconocibles, el autor se centra más en los conflictos de esa humanidad acorralada en las pequeñas islas que asoman en un mar que sube y sube de forma lenta pero implacable. La supervivencia del más fuerte, del que sabe prever o adaptarse a la nueva acuosa realidad, se hace ley. Con leves pinceladas describe cada una de las varias posibles soluciones y sugiere, aunque no lo muestra de forma concreta, que la única solución es abandonar el planeta.

Inundación comparte evidentes puntos de contacto con La tierra permanecede George R. Stewart, sobre todo en la manera de afrontar los hechos: La adaptabilidad humana, la flexibilidad y capacidad de superar todos los problemas. También, en la última parte del libro se hace mención expresa (pág. 435 Eclesiastés 1,4), a las palabras que inspiraron el título de la novela de Stewart y que imagino se incluyen en esta como homenaje a esa novela de hace 60 años. Muy poco o nada que ver, en cambio, tiene esta novela con El mundo sumergido de su compatriota Jim G. Ballard, aún utilizando los mismos escenarios (El gran Londres), ambas divergen completamente tanto en el planteamiento, las intenciones de los autores, así como en su desarrollo y desenlace.

Los momentos más poéticos de Inundación se producen en el último tramo de la novela, las últimas páginas, donde la dureza de la narración ha desaparecido, donde la implacable urgencia, dado que no hay nada que inundar, ya no existe. Donde el mundo que conocemos yace, muerto, en el fondo marino. Como en la novela de Stewart, una nueva armonía se instaura, estableciendo así otro paralelismo entre ambas novelas. Ese es el momento de la autentica transición a otro modelo de Gaia.

Hay muchos temas interesantes que se mencionan de pasada, porque en realidad es una novela y no un tratado científico, pero las consecuencias de tamaño cataclismo van mucho más allá de la humanidad. ¿Qué pasa con la desaparición casi absoluta de la cadena trófica terrestre? ¿Qué pasa con el oxígeno y el dióxido de carbono ahora que no hay masa forestal? ¿Qué pasa con la temperatura del aire, del agua y las tormentas? Los huracanes que se formen podrían no tener fin ¿Qué ocurre con la vida submarina ahora que apenas quedan zonas pelágicas? Un montón de curiosos interrogantes que el autor esboza, en algunos casos, con pequeños comentarios.

Como siempre La Factoría nos presenta un volumen muy legible, cuidado y con una portada muy sugerente. Hay que agradecer la inclusión de mapas de las zonas terrestres desde que empieza la inundación en 2016 hasta que el pico del Everest queda completamente sumergido en el 2052 y que sirven para hacernos una idea de cómo el mundo que conocemos va desapareciendo paulatinamente.

© 2011 Ricard de la Casa para BEM on Line

Contraportada

Las aguas se retiran y la economía empieza a recuperarse, pero en cuestión de dos años, Londres y Nueva York se verán sumergidas bajo el mar. El papa se dirigirá por última vez a los fieles desde el Vaticano; la Meca también desaparecerá bajo las olas.

El mundo se ahoga. Comienza una desesperada carrera por averiguar qué ocurre. El nivel de las aguas no deja de subir y la humanidad se retira a los puntos más altos del planeta. Comenzarán las guerras por ver quién domina las montañas.

¿Ha llegado el momento de que la humanidad luche por la supervivencia?

Sobre al autor

Stephen Baxter nació en Liverpool en 1957 y se licenció en matemáticas y en ingeniería. Desde 1995 se dedica plenamente a la escritura y destaca como uno de los autores más importantes del género. Es autor de casi una treintena de libros, entre ellos Las naves del tiempo (galardonada con los premios BSFA, Philip K. Dick y Campbell en lengua inglesa y premiada en España, Alemania, Bélgica y Japón) y La luz de otros días, El ojo del tiempo (ambas escritas en colaboración con Arthur C. Clarke) o Evolución, todas ellas en La Factoría de Ideas. Sus obras se han publicado en todo el mundo y han sido traducidas a más de una veintena de idiomas.

Titulo: Inundación (Flood; 2008).
Autor: Stephen Baxter
Traducción: Ainara Echániz Olaizola
Fecha de publicación: noviembre de 2010
Formato: 23 x 15 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 448
PVP: 24,50 €.
ISBN: 978-84-9800-624-76
Edita: La Factoría de Ideas. Col. Solaris Ficción nº 144

El principio del fin de Susana Vallejo

El gran Tour de force de Susana Vallejo llega a uno de sus puntos culminantes y salvo sorpresas, ya se puede decir que estamos ante una de las más interesantes series que la fantasía española ha dado en estos últimos tiempos. Por su originalidad pero también por su frescura. Por el manejo de un gran abanico de personajes, como por su capacidad de reflejar el caos en el que vivimos. Por su adaptación a cada uno de los momentos, de cada una de las novelas, como su capacidad para sumergirnos en cada una de las realidades que rodean la acción.Susana Vallejo en El principio del fin sigue siendo fiel a su estilo y desde el primer momento sabe captar nuestro interés. Los nuevos personajes se adaptan como anillo al dedo a su tiempo. No en vano es el tiempo de la autora, el más cercano a ella y por tanto el más real. El cambio de personajes, de siglo, proporciona pingües beneficios a la capacidad de trasladar y de captar el interés del lector. La novela se estructura en dos partes completamente diferenciadas. La primera con hechos acaecidos en el mundo que conocemos y la segunda, que merece una atención más especial, que transcurre en el nuevo mundo, donde los poderes especiales hacen de sus habitantes seres extraños a nuestros ojos.Fiel también a la dinámica de nuestro tiempo, se han acabado los colores absolutos, sin medias tintas, donde todo es blanco o negro, o lo que es lo mismo, nadie es la representación absoluta del mal, ni nadie es su reverso de la moneda, la bondad infinita y eterna. Quizá sea eso, la difusa percepción de la dicotomía clásica, uno de los movimientos estratégicos que dan alas a esta tercera entrega y que permite, a pesar de llevar ya tres libros a cuestas, enfrentarse a su definitiva resolución en la cuarta entrega. Falta desvelar el origen del nuevo mundo y su integración o acoplamiento con el nuestro, aunque más que desvelar, quizá sea más interesante saber cómo, en ese futuro del cuarto libro, se plantea la interacción entre ambos mundos reales y por tanto con una aparente necesidad de relacionarse.Estilísticamente, Vallejo continua de forma brillante (para ser exactos, habría que decir que empieza la serie, ya que de las cuatro novelas, esta fue la primera que escribió) añadiendo personajes, tramas y dando forma a un nuevo mundo en el mejor estilo de Vance. La fantasía que nos propone Susana Vallejo se escapa de esos caminos trillados que apenas llegan ya a sorprendernos y sí a aburrirnos, para plantearnos los grandes retos humanos bajo una nueva óptica. Si, los mismos desafíos de siempre, que son los que nos interesan y motivan,pero desplegando una panoplia de sinuosos efectos para iluminar los mismos dramas que nos sacuden desde tiempos inmemoriales. Poco más se puede añadir a lo ya dicho en las dos primeras reseñas (que pueden ser leídas aquí y aquí, si lo desea), la extrema sordidez en que se ha convertido el nuevo mundo es una carga de profundidad a la turbia naturaleza humana que todo lo contamina. La heroína de El principio del fin, debe luchar contra fuerzas muy superiores ya que ese nuevo mundo ha dejado de ser el lugar idílico que las dos primeras entregas nos ofrecían, aunque para ser honesto ya se intuía un cierto tufillo a humana ambición y egoísmo.De las tres, esta novela es la más adulta y la que mayor carga de dramatismo apunta desde sus mismos inicios. Donde los planteamientos atacan los pilares de las relaciones humanas, sus egoísmos y sus ambiciones en su estado más puro. Si en la anterior comentaba que era fácil sumergirse en Toledo, aquí esa magia, con buen criterio por parte de la autora, la hace desaparecer, para que la ciudad de Barcelona no asuma una preponderancia que en esta ocasión no esta justificada.La tercera de cuatro entregas de la serie, fue escrita en primer lugar (como ya comente antes), y se da el caso de que la segunda y tercera novela discurren de forma paralela en sus primeras páginas, salvando por supuesto las distancias del personaje, tiempo y psicología. ¿Debería haberse modificado? La repetición de la misma estructura narrativa perjudica, en ese punto concreto y de forma moderada, el interés en su lectura, aunque habría que aclarar que eso únicamente le ocurre al que ha seguido linealmente la serie. Un detalle importante que quiero mencionar es que estos primeros tres libros (y asumo que el cuarto también) pueden ser leídos perfectamente de forma independiente y ese es otro elemento a tener en cuenta como virtud. Salvado este leve escollo, la novela recupera toda la fuerza y acaba planteando todos los enigmas que nos corroen desde la primera página de la serie.Al tiempo que escribo esta reseña he podido disfrutar de dos finales, uno de la serie de Sanderson (Nacidos de la bruma), un digno y retorcido final y dos, de la serie de Allan Ball «A dos metros bajo tierra» cuyos últimos minutos, concatenando rizos sobre rizos, es de lo mejor que he visto en mucho tiempo. El principio del fin que empezó como una obra de fantasía apunta en la cuarta, situada en un futuro próximo, a un nuevo fantástico donde elementos que provienen de la fantasía se mezclan con la ciencia ficción y otros géneros. Las sensaciones para esta tetralogía es una autentica bocanada de aire fresco y nos ofrece muy buenas maneras. La respuesta (la cuarta entrega y última) ya esta en nuestras librerías desde hace ya algunas semanas. El desenlace se presume muy interesante.© 2010 Ricard de la Casa para BEM on LineFotografía cortesía de Susana Vallejo ©SOBRE LA AUTORA 

Susana Vallejo

Susana Vallejo Chavarino nació el mayo de 1968 en Madrid. A los 26 años se traslada a vivir a Barcelona, ciudad en la que reside desde entonces. Estudió Publicidad y Relaciones Públicas y su carrera profesional siempre se ha desarrollado en las áreas de márketing y ventas. Desde el año 2000 trabaja en una multinacional en el área de comunicación. Compatibiliza la vida laboral con la familiar y se dedica a lo que más le gusta, «escribir y contar histórias». Ha sido finalista de importantes premios como el Jaén o el premio EDEBE de Literatura Juvenil el 2007, y el Premio Minotauro 2008.Porta Coeli III: El principio del fin, de Susana Vallejo. Edebé Ediciones. Barcelona, octubre de 2009. Diseño de cubierta: Francesc Sala. Ilustraciones de la propia autora. 284 págs. Tapa duras con sobrecubierta. ISBN: 978-84-236-9388-7

Puede leer una reseña de La orden de Sta. Ceclina si pincha aquí.

Puede leer una reseña de Cosecha negra si pincha aquí.

AMOS DE TÍTERES de Robert A. Heinlein

Hace falta leer a Heinlein para entender toda una época de lo que fue la ciencia ficción en algunas décadas, una de las más fecundas hasta el momento. Más allá de esta afirmación, hace falta leer a este escritor norteamericano para entender la evolución de la ciencia ficción desde sus inicios modernos allá por los años 30 y 40 del siglo veinte, pasando por las sucesivas revoluciones estilísticas y de contenidos hasta llegar al presente. Reseñar, comentar una obra de Robert Anson Heinlein se convierte habitualmente en un ejercicio que traspasa las fronteras, limitadas, de esa novela para abarcar su estilo e influencia en otros escritores que le imitaron. Para entender un poco al autor, su popularidad, su «filosofía» política, pero sobre todo sus obsesiones, hace falta bucear en su formación y vicisitudes. Heinlein se graduó como ingeniero en la Academia Naval de Annapolis y fue destinado a uno de los dos primeros portaaeronaves de la armada estadounidense, el USS Lexington. Debido a sus problemas físicos se ve forzado a abandonar ese estilo de vida y dedicarse a algo que, en principio, no parecía entrar en sus planes, convertirse en escritor. Este detalle, su frustrada carrera militar, marcará profundamente todas sus novelas y relatos, en ellas aflora un feroz individualismo, también confianza en sí mismo, glorificando especialmente la responsabilidad y el honor, a la vez que se manifiesta profundamente contradictorio. Todo ello será aprovechado por unos y por otros para encumbrarle o denostarle, aplicándole todo tipo de calificativos.

Amos de títeres se puede considerar su primera novela para adultos. Hasta entonces, durante la década de los 40 del siglo pasado, Heinlein había estado puliendo su estilo, escribiendo relatos que había publicado en las revistas de la época y alguna novela juvenil. El fin de la segunda guerra mundial no sólo trajo la paz (un eufemismo como otro cualquiera) sino que significó el fin de la «Edad de Oro» de la ciencia ficción y el comienzo de una cierta dignificación del género, saliendo éste de estar publicado prácticamente en exclusiva en las revistas, que por cierto no eran ningún paradigma de prestigio, para empezar a publicar en editoriales en formato libro. También fue la época en que acabaron las restricciones (de papel) y nacieron nuevas revistas que marcarían un antes y un después, como por ejemplo Galaxy Science Fiction, en donde apareció originalmente esta novela por entregas.

Amos de títeres es también hija de su tiempo. Los escritores de la época (recordemos que estamos hablando de los escritores de los Estados Unidos) tienen una visión muy positiva de su «modelo de vida» qué, tras la victoria en todos los frentes de la II Guerra Mundial (Asia y Europa), se ha visto reforzada hasta extremos inimaginables. La Guerra fría, que acaba de comenzar, les marca una confrontación que se verá reflejada, de manera más o menos encubierta, en muchas novelas donde las «dictaduras«, fascistas o directamente comunistas son finalmente vencidas, derrotadas o al menos desactivadas. Existe una atmósfera amenazante: La URSS inicia sus experimentos con la bomba atómica en 1949, Mao llega al poder ese mismo año y la guerra de Corea se inicia en 1950. El senador McCarty inicia su famosa y nauseabunda «Caza de Brujas» también ese año (y no sería desautorizado hasta 1956 dejando un reguero de gente profesionalmente destrozada cuando no directamente muerta). El universo en el que se mueve la humanidad en esos momentos, los ciudadanos de los EEUU y Heinlein en particular es complejo y muy amenazante. Así pues también la novela refleja esa paranoia, una violencia nada inconsciente.

En Amos de Títeres, salen ya de forma muy definida unos personajes que de forma reiterada aparecerán una y otra vez en sus novelas. Un joven protagonista muy capaz, un adulto con experiencia y un personaje femenino que ejerza «su papel», la mayor parte de las veces no pasa de ser un simple elemento decorativo, con alguna excepción. También su estilo se manifiesta ya aquí en todo su esplendor. Heinlein no se va por las ramas, su planteamiento es directo, nada de artificios, ni descripciones tediosas, ni diálogos inútiles, cada palabra, cada frase, está al servicio de la acción de forma enérgica y eficaz. También contiene elementos freudianos que de forma inconsciente, o no tanto, afloran de una manera poco ortodoxa.

La novela transcurre en el futuro del autor, que situó en 2007, es decir nuestro pasado y eso nos permite asistir, cómodamente desde nuestra butaca, a una historia muy diferente de la que conocemos. En el futuro de Heinlein, nuestro pasado alternativo imaginado por el autor, aún existe la amenaza comunista, los satélites existen, pero no tienen el uso que les damos nosotros, hay coches voladores… Lo que no ha cambiado nada es que seguimos viviendo en un mundo peligroso y amenazante con una gran capacidad de destrucción. El gran mérito del autor norteamericano es que, aún viviendo un pasado diferente, la novela mantiene intacta toda su vigencia, su frescura y su capacidad de maravilla.

La historia nos cuenta como un agente secreto, Sam, con la ayuda del jefe de su agencia, «el viejo» y otra agente «su hermanita», se enfrentan a una solapada invasión de alienígenas gelatinosos de Titán que consiguen controlar el cuerpo humano cuando se fijan sobre la nuca y anulan su voluntad convirtiéndolos en simples títeres. Casi diría que lo de menos es la historia de Sam, el protagonista, ni de los odiosos alienígenas que quieren dominarnos. Lo mejor de Amos de Títereses lo que nos cuenta de nosotros, sobre nosotros y la sociedad que retrata con apenas cuatro pinceladas, permitiendo que cada uno active su centro de creatividad y acabe por completar un cuadro entre fantástico y repugnante. Robert Anson Heinlein era maestro para colocarnos en situaciones extremas, de forma soberbia nos plantea situaciones —por favor volvamos al momento en que fue escrita, 1951—, que podrían chirriar en la sociedad del momento —conservadora, satisfecha de sí misma y victoriosa—, como el planteamiento de la necesidad de desnudez para descubrir a los humanos infectados. Amos de Títeres es, desde luego, la primera de una serie de grandes novelas donde el escritor pone patas arriba cualquier convención que tengamos, obras que le convertirán en el autor más galardonado de la historia de la ciencia ficción (novela). Robert A. Heinlein está eclosionando como autor, marcando estilo y pautando una de las épocas más ricas y fructíferas de la ciencia ficción. Está por llegar el resto de sus otras grandes obras como Estrella dobleForastero en tierra extraña, Puerta al verano, La luna es una cruel amante, Tiempo para amar…

En cuanto a la edición de La Factoría de Ideas, esta cuenta con una nueva traducción de David Luque Cantos que actualiza y mejora la novela, y una extraordinaria ilustración que hace que sea un libro atractivo y que apetece mucho tener en las manos. En definitiva Amos de Títeres es diversión en estado puro, un clásico que no pierde actualidad, que permite varias lecturas según le apetezca al lector y que debería ser leída no sólo por si misma sino para entender toda una época ¡lo cual no es poco! Si no ha leído nunca a este autor inyécteselo directamente en vena, deje eso sí, todos sus prejuicios a un lado, enfréntese a él con mentalidad abierta, al fin y al cabo es ciencia ficción. Si ya lo leyó, repita, Heinlein no se hace indigesto, al menos hasta la década de los setenta. Después de sesenta años escrita, sigue siendo imposible soltar el libro hasta que lo acabas. Este es un mérito que ya quisieran muchos escritores. ¡Qué lo disfrute!

© 2010 Ricard de la Casa para BEM on Line.

Contraportada

En puntos clave de la geografía de los Estados Unidos una fuerza invasora se está apoderando de las comunicaciones, el gobierno, la industria… y de los cuerpos de la gente. El país es incapaz de detenerla, los invasores se multiplican con mayor rapidez de la que pueden ser destruidos, controlando la mente de cualquier incauto que se cruce en su camino.

Es entonces cuando entra en acción Sam Cavanaugh, un eficaz oficial de inteligencia de la sección más desconocida del servicio secreto de los Estados Unidos. Cavanaugh es el único hombre capaz de detener la invasión, pero para hacerlo… ¡tendrá que dejarse invadir él mismo!

Sobre al autor

Robert Anson Heinlein nació en Missouri en 1907 y se graduó en matemáticas y física por la Universidad de California. Su primera novela, Rocket Ship Galileo, se publicó en 1947. Otras de sus obras son: Estrella doble(1956), Starship Troopers (Tropas del espacio, 1959), Forastero en tierra extraña (1961) y La luna es una cruel amante (1966), publicada en La Factoría de Ideas, todas ganadoras de premios Hugo.

Fue comentarista invitado en el primer alunizaje del Apolo 11. En 1975 recibió el galardón de Gran Maestropor toda su obra literaria en los premios Nébula. Su obra es una de las más vastas y galardonadas que se han escrito. Brillante y polémico, su trabajo no deja nunca indiferente al lector y es una referencia clave para entender la evolución del género. Heinlein falleció en 1988.

Titulo original: Amos de títeres (The Puppet Masters, 1951)
Autor: Robert Anson Heinlein
Premios: 4 Hugo y 3 Locus
Traducción: David Luque Cantos
Ilustración de cubierta: Dominic Harman
Fecha de publicación: Febrero de 2010
Formato: 23 x 15 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 320
PVP: 20,95 €.
ISBN: 9788498005424
Colección: SOLARIS FICCION Nº: 133
Edita: La Factoría de Ideas
Género: Ciencia ficción

COSECHA NEGRA, de Susana Vallejo

Cosecha negra es la segunda entrega de la tetralogía Porta Coeli, que sin embargo es la tercera novela escrita de la saga. En realidad Vallejo escribió El principio del fin, la que hace la número tres, en primer lugar para retroceder luego y escribir las dos primeras entregas, La orden de Santa Ceclina y Cosecha Negra. Creo que es un buen acierto el haber publicado la serie en el orden cronológico correcto.

Susana Vallejo abandona en Cosecha negra a los personajes centrales de su anterior novela, Bernardo el monje guerrero, su fiel escudero y Yebra la encantadora de serpientes. Aquí escoge a unos nuevos, más complejos y con más inflexiones, Enrique y Veridiana, como soporte de la segunda entrega. El balance está muy ajustado entre ambos, aunque esta última, Veridiana, acaba por con(vencer) a medida que pasas las páginas, un personaje redondo donde los aromas del feminismo en ciernes, destacan especialmente, algo que ya se apuntaba ligeramente en la Yebra de La Orden de Santa Ceclina, y que en Veridiana, toma carta de naturaleza, transpirando por todos sus poros ansias de libertad que parece un silencio estruendoso en nuestro oídos.

La autora también se desprende de la ambientación de la primera entrega y nos traslada a una nueva que deja de lado completamente el «deja vu» que nos recordaba a otra novelas, como ocurría en La orden de Santa Ceclina, y se sumerge definitivamente en su propio universo. Nos trasladamos a un lugar conocido, Toledo, en un momento de cruce de culturas, cristiana, árabe y judaica, rebosante de vida y caldero hispano por excelencia de lo que está por llegar, un momento siempre delicado, lleno de conflictos y por tanto rico y vital. Nos sitúa en una época de nuestra historia donde la Inquisición, tenebrosa, vergonzante y nauseabunda, extendía su cruel y despiadado poder entre la atemorizada población. El cambio de personajes es muy acertado para conseguir despegarse del perverso efecto de «simplemente más aventuras en el mismo universo y por los mismos personajes». Una repetición que normalmente conduce a excesos tanto en la trama como en el estilo, para superar el hándicap que implica una segunda entrega. Susana Vallejo lo resuelve con valentía, ya que cambiar de personajes es siempre una decisión delicada y arriesgada. Vallejo no cae en esa autocomplacencia, tan habitual por desgracia, y construye todo un nuevo lugar y unos nuevos personajes donde seguir desarrollando la historia sin hastiarnos. Su prosa, contenida y sobria, llena de pequeños detalles ayudan a recrear ese periodo histórico de forma realista.

Toledo se convierte, en un personaje en sí mismo por obra y gracia de la espectacular sensibilidad de la escritora madrileña. La ciudad castellano-manchega seduce y te entran ganas de vagabundear descalzo por sus estrechas callejuelas, buscando aquellos puntos donde la novela sitúa la acción y poder así apreciar el relieve que esas viejas piedras dibujan bajo nuestros pies, pararse en cualquier esquina, aspirar el aroma que los antiguos edificios desprenden o asustarse al entrever entre sombras una ciudad asediada por la peste. ¡Casi podemos sentir a Veridiana pasear por ella!

Catalogada como novela juvenil, puede ser leída perfectamente por cualquier clase de público. Se trata de una obra en la que los personajes deben superar su entorno, las presiones a las que son sometidos: su educación, su propia cultura, vencerse a sí mismo, evolucionar, crecer y hacerse adultos en todos los sentidos. Es por tanto un viaje al interior de uno mismo, sin retorno posible. Una transformación que en esta novela transcurre en paralelo, interno de los personajes y real al atravesar la puerta de ese nuevo mundo y que marcan definitivamente su existencia. Los personajes tienen más de una faceta y aquí el «Bien» y el «Mal» como anverso y reverso del mismo espejo refleja la complejidad humana en el que nadie es de un solo color sino que exhibe una rica gama de colores de acuerdo a la situación y el momento en el que se encuentra.

Si acaso el único pero que le encuentro a la novela, es el bajo perfil de la acción que transcurre en el otro plano temporal, es decir en el otro universo o realidad, al otro lado de la «puerta», donde el ritmo se hace más lento (en ambos sentidos, el tiempo que transcurre en relación a nuestro mundo y el ritmo de la acción). Para los lectores del primer libro ya no existe el misterio sobre «el otro mundo» y la autora intenta inteligentemente, con diversas subtramas, solventar el excesivo contrapeso creado en favor de nuestra realidad en la que mezcla con auténtico arte culinario un primoroso plato compuesto de historia, magia, romanticismo, novela negra y misterio. En el lado positivo cabe destacar el lenguaje utilizado, que llena de matices una ciudad y una historia que llega a convencernos. Dicen que todas las narraciones son una historia de amor y aquí Vallejo hace toda una declaración a Toledo.

Estamos desde luego en el punto más bajo de la trama de lo que sería la historia completa (las cuatro novelas de la serie) y es un mérito que Susana Vallejo salve este escollo con nota. Es una novela ambiciosa en sí misma. Y aunque se puede leer de forma independiente es recomendable haber leído la primera entrega de la serie para disfrutarla en su verdadera magnitud. Esta segunda entrega se lee con interés y te deja con más ganas de echarle el ojo a la tercera parte de la historia, lo cual no es poco en los tiempos que corren y que por cierto, ya está disponible en las librerías.

Un último comentario para el libro en sí mismo: Tenemos entre manos una novela de muy cuidada edición y buena calidad, por sus tapas duras, el gramaje del papel utilizado y una letra de tamaño correcto, detalles que como lector aprecio. Da la sensación que el Grupo Edebé ha dedicado muchos esfuerzos a esta tetralogía y se agradece.

© 2010 Ricard de la Casa

Ilustración y fotografía cortesía de Susana Vallejo ©

Datos de la Novela: Autor: Susana Vallejo Chavarino. ISBN: 978-84-236-9388-7. Nº Páginas: 280. Tamaño real: 23 x 15. PVP: 19,8 euros. Colección: Tetralogía Porta Coeli: (I) La orden de Santa Ceclina (II) Cosecha Negra (III) El principio del fin y (IV) La llave del secreto. Website:http://www.portacoeli.net Contraportada: En el palacio episcopal, se había fraguado su destino, a pesar de que el joven Enrique, hijo segundo de Rascón y Cornejo, estaba lejos de imaginarlo. Aunque fuese de familia noble, en el siglo XIV no pasaba de ser un segundón sin título, así que recibir de manos del arzobispo una misión secreta le abría las puertas del reconocimiento social. Aparentemente, sólo tenía que investigar las misteriosas desapariciones que estaban sucediéndose en Toledo, la ciudad de los saberes prohibidos, donde judíos, árabes y cristianos convivían. Allí conocerá también a la enigmática Meridiana, por quien inmediatamente siente una atracción más allá de la razón y que será la llave para entender adónde han ido a parar los desaparecidos y resolver el enigma. Sin embargo, Enrique no sabe hasta qué punto todas sus creencias van a verse sacudidas, al vivir… ¡Una aventura más allá de este mundo!

Puede leer una reseña de la primera novela de la serie Porta Coeli: La orden de Santa Ceclina aquí.

Puede leer una reseña del tercer libro de la serie Porta Coeli: El principio del fin aquí.

Porta Coeli (I) La Orden de Santa Ceclina

Leer Porta Coeli – La orden de Santa Ceclina, presentaba varios retos, el primero porque ya se nos avisa de que es una serie de cuatro libros, y eso me previene sobre el abuso de las ideas, llenando más y más páginas con un único fin de alargar la historia; por su etiqueta de “juvenil” y finalmente, pero no menos importante porque en general la fantasía me aburre. Puntualicemos, me aburren las ideas mediocres de autores que no se esfuerzan y que acuden a ella como panacea de su escasa creatividad.

Pasó ya el tiempo en que cualquier dragón, elfo, mago y sortilegio sonaba fresco y permitía sin demasiado agobio, ser el armazón de una buena novela y desde luego emos superado ya la idea de que la fantasía es una literatura infantil o juvenil en exclusiva. Hoy el lector demanda una fantasía mucho más elaborada y al autor le es necesario acudir a nuevas estructuras que soporten el peso de un buen argumento. Por desgracia no parece que eso abunde y la basura sigue inundando las librerías, no parece que esa tendencia vaya a la baja.

Tres son los personajes centrales de la novela, aunque en realidad la atención bascula entre Bernardo y Yebra. Ambos se complementan para formar un tándem en su viaje iniciático, en la mejor escuela de novela de exploración interior de su propia humanidad a la vez que exploración exterior del mundo que les rodea. Ambos son como las dos partes de una misma moneda, sólo que en este caso su viaje dará lugar a dos monedas de parecida consistencia y calidad. Ambos inician un viaje que les completará de tal forma que ese viaje será a la vez un engarce entre ellos como un engarce con el mundo que les rodea.

Esta novela de aventuras bebe de algunas fuentes, aunque por habilidad de Susana Vallejo, no molesta en ningún momento. Así tanto el protagonista, un monje y antiguo guerrero llamado Bernardo y el monasterio nos recuerdan en algunos pasajes a Humberto Eco y su ya clásica novela de El nombre de la Rosa que el director de cine Jean –Jacques Annaud supo plasmar bellisimamente en algunas escenas en la película del mismo nombre. La inspiración se complementa con las viejas tradiciones de los cátaros. Mientras la leía, Montsegur, una vieja y destruida fortaleza cátara venía de forma invariable a mi mente (vivo muy cerca de ella). A favor de Vallejo hay que decir que consigue rápidamente sumergirnos en una espiral de acción que nos hace olvidar esas fuentes, consiguiendo que la novela tenga consistencia propia sin necesidad de acudir a terceros.

En los pocos aspectos negativos de la novela cabría decir que su comienzo es lento y cuesta engancharse a la historia. Aunque una vez superadas las primeras páginas, el problema se solventa perfectamente. El otro aspecto es que, en algunos momentos, pocos por suerte, la novela se convierte en demasiado previsible, incluido la historia entre ambos, por suerte Susana Vallejo, huye de caminos trillados y aburridos sin empalargarnos con edulcorantes varios. Creo que la relación entre ambos, Bernardo y Yebra es uno de los grandes aciertos de Vallejo, ya que lo maneja con mucha soltura y a la vez con la tensión suficiente, constituyendo un segundo eje central de la novela.

En cuanto a la fantasía en sí, la autora resuelve de forma magnífica, sin desvelar nada pero sin dejarnos frustrados, mostrando lo necesario. Todos sabemos que es el primero de cuatro lilbros y por tanto queda mucho por saber. Los mundos que inventa funcionan perfectamente en su propia realidad interna y la novela se pone a la altura de la fantasía escrita en los últimos lustros, no sólo hispana sino internacional. Me molesta un poco la etiqueta de juvenil, que aunque entiendo que es por motivos de mercadotécnia, quizá aleje a algunos lectores. No obstante, si puedo decir que me ha sorprendido gratamente observar como la publicidad boca/oreja funciona, en realidad es la mejor y más impagable publicidad que se le puede hacer a una novela. Ver el libro en manos de gente desconocida en lugares como un hospital me llamó la atención agradablemente.

Hablando con la autora sobre la traducción al catalán, surgió la palabra academicista, ciertamente lo es, pero las buenas traducciones son aquellas que se hacen invisibles, cuando la lectura fluye de manera natural y la realidad fue que supero mis expectativas. Leerla en catalán no desmerece en absoluto al original en castellano del que he podido leer algún capitulo para poder comparar. Sorprende en algunos momentos por el lenguaje utilizado. Poder disfrutar de ambas lecturas me ha hecho entender los problemas que Elisenda Vergés, su traductora, ha tenido para plasmar el ritmo que Vallejo imprime a sus páginas a través de las palabras. Sinceramente creo que ha estado a la altura del envite.

En resumen, una buena novela de fantasía española que merece ser leída y disfrutada.

© 2009 Ricard de la Casa Pérez

Puede leer una reseña del segundo libro de Porta Coeli, Cosecha negra , Segundo libro de Porta Coeli.

Puede leer una reseña del tercer libro de Porta Coeli, El principio del fin, aquí.

SOBRE LA AUTORA 

Susana Vallejo Chavarino nació el mayo de 1968 en Madrid. A los 26 años se traslada a vivir a Barcelona, ciudad en la que reside desde entonces. Estudió Publicidad y Relaciones Públicas y su carrera profesional siempre se ha desarrollado en las áreas de márketing y ventas. Desde el año 2000 trabaja en una multinacional en el área de comunicación. Compatibiliza la vida laboral con la familiar y se dedica a lo que más le gusta, “escribir y contar histórias”. Ha sido finalista de importantes premios como el Jaén o el premio EDEBE de Literatura Juvenil el 2007, y el Premio Minotauro 2008.

El último hombre mortal de Syne Mitchell

La inmortalidad es un tema sugerente pero complicado, como muchos en el género. Nada más aburrido que un personaje que se pasea por los siglos, lo cual, en general, es sinónimo de poco que hacer. Por fortuna y muy a pesar de lo que el título pueda sugerir, el tema de la novela no es precisamente la inmortalidad. Nos encontramos aquí con una novela de aventuras, en su mejor formato “space opera” sino fuera porque toda la acción transcurre en nuestro planeta y lo más lejos que viajamos (por ascensor espacial eso sí) es a las estaciones que nos orbitan.

La nanobiología ha venido para solucionar todos los problemas del mundo, bueno todos no, pero al menos si aquellos que nos atenazan en estos momentos. Seguimos en un mundo capitalista donde el dinero es capaz de comprar la inmortalidad y si no tienes suficiente, si al menos algunas “mejoras” que harán tu vida mucho más agradable o la capacidad de encontrar un mejor trabajo.

Todavía resuena en mi cabeza aquel Incordie a Jack Barrow, de Norman Spinrad (Acervo) donde la premisa esencial estaba en la misma inmortalidad y la forma de conseguirla, donde el personaje se planteaba si era ético o no conseguirla al precio indicado (un precio no monetario). La autora no plantea la novela en esos términos, e inclusive deja de lado otras ideas que transpiran por sus páginas como son la “gestalt” a la que gaia.net (nuestra Internet) sumerge a todos aquellos humanos modificados por la nanobiología, capaces de sentir las emociones del resto de humanos que interactúan en la red.

Novela ambiciosa en su concepción, de lectura fácil y absorbente. Mitchellvuelca sin problemas ideas y más ideas como si fuera el final de un castillo de fuegos artificiales, configurando un mundo realista donde el poder y el miedo son los absolutos protagonistas. Syne Mitchell sabe crear una atmosfera intensa en base a la contraposición de elementos positivos y negativos. La dualidad de todo lo existente, el Ying y el Yang. Así crea la nanobiología positiva (hacedor de bienes) y su contrapuesta el desensamblador (destructora de ella). Crea un ser inmortal (Alexa), con apenas un leve recuerdo de su humanidad y su antagonista un humano incapaz de sobrevivir en ese mundo nanobiológico (alérgico a la nanobiología).

Un tour de force intenso, donde las escenas de acción priman en la narración, acariciando algunas ideas interesantes como el ecologismo tan de moda, o ideas tan atemporales y a la vez tan rabiosamente actuales como por desgracia el racismo, la intolerancia, la injusticia social, que quizá podría haber tocado con mayor profundidad.

Curiosas algunas analogías que la autora utiliza, como por ejemplo la de los lugares «muertos» para designar lugares libres de nanobiología, donde siguen viviendo algunas comunidades que el cine se ha encargado de poner de actualidad en las últimas décadas, amish, menonitas… de nuevo el Ying y el Yang aparece para contraponer la nanobiología y la ausencia de ella.

La resolución de la novela, aunque muy elaborada y siguiendo los mismos pasos del resto de la novela, contraposición de elementos del Ying y del Yang, viene un poco forzado dado el impresionante ritmo acelerado a la que la escritora somete al lector en las últimas 50 páginas. La dictatura del editor a veces juega malas pasadas.

La obra tiene un final abierto. Syne Mitchell se deja una puerta sin cerrar para poder seguir con los mismos personajes y el mismo universo. Desde luego y aunque yo no soy muy partidario de segundas partes, tantas buenas ideas bien merecerían una revisita en un futuro.

Por cierto, la lectura de esta novela me hizo recordar la afortunada frase de Arthur C. Clarke que dice «Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Siendo El último hombre mortal pura ciencia ficción, el mundo nanobiológico en el que nos sumerge la autora me hizo pensar sobre cuan profundamente están unidos ambos conceptos. Polvo inteligente, edificios imposibles, personas que se reconstruyen… me hizo reflexionar sobre la sencillez de unir ambos términos y la nueva fantasía que parece abrirse paso lentamente en nuestras mentes.

© Ricard de la Casa Pérez  – noviembre 2009

Volver a empezar de Ken Grimwood

Algunas ideas son especialmente agradecidas al ser trasladadas a una novela o guión. La inmortalidad, la prolongación de la vida del ser humano, los viajes en el tiempo, vivir la vida de otros o simplemente la repetición de la vida propia, tienen tal magnetismo que las hacen especialmente atractivas para una gran mayoría de lectores. La idea básica de Volver a empezar de Ken Grimwood es una de ellas.
Es evidente que una sola idea no basta para hacer que una novela gane un premio mundial de fantasía, pero todos hemos sentido la curiosidad de saber que hubiera ocurrido si hubiéramos tomado una decisión diferente a la que en realidad tomamos. En definitiva poder cambiar nuestro pasado para saber como hubiera sido nuestro futuro. Esa es la idea central de la novela y el personaje, Jeff Winston, se ve sometido a una revisión constante de su vida. Su problema es que no sabe porque ocurre y no consigue que esas repeticiones acaben. Su vida, un periodo de tiempo concreto de su vida para ser más exactos , se repite una y otra vez.

El tema de las repeticiones ya fue utilizado en el cine, concretamente en la película Groundhog  Day (con el título en español de El día de la mamota y protagonizada por Bill Murray en 1993), que parte de una premisa similar, el personaje revive constantemente un día particular de su vida, pero mientras que en el film, subyace la idea de que el personaje debe mejorar su vida –es un pobre diablo amargado- en la novela –y es uno de sus grandes aciertos- nunca se llega a saber el porqué o los motivos por lo que eso ocurre. Así pues el autor se desliga completamente de intentar explicar la causa y el cómo ocurren esas repeticiones –a estas alturas no sabremos si para mejorar o empeorar su vida- , dejando que sea cada lector, el que saque sus propias conclusiones al respecto, con un final que, sin dar pistas, cierra correctamente la novela. Ken Grimwood prefiere concentrarse en los personajes, en su evolución a través de las experiencias que las sucesivas “repeticiones” le permiten acumular, sin intentar darnos lecciones de moralidad decimonónica.

La novela comienza justo cuando Winston muere de repente a los 43 años y revive en su propio cuerpo 25 años atrás con la mente y experiencia del  adulto que era antes de fallecer, en un cuerpo de 18 años -¿alguien puede resistirse?-. Grimwood consigue hacer avanzar la trama con fluidez, si tenemos en cuenta que esta contando la misma historia, reduciendo los tiempos muertos o repetitivos a meras anécdotas y haciendo navegar a Winston una y otra vez por los mismos mares probando aquí o allá rutas alternativas para llegar a nuevos lugares.  El principio y el final, de forma constante, tienden a unirse en un hilo sin fin.  Bucles que se anidan dentro de otro bucle mayor en la que la novela se constituye, haciendo que el final de la misma sea también un regreso al principio, justo cuando Jeff Winston muere, cerrando todos los bucles de manera sincronizada. La evolución del  personaje, su maduración a través de cómo esas repeticiones le afectan, es su principal reclamo -también en el mejor estilo de las novelas de viaje iniciático- y la razón por la que nos sea imposible dejar la lectura.

Curiosamente su atractivo es también su lastre, el personaje y el lector, primordialmente, saben que tras algunas repeticiones cualquier cosa que haga, que pruebe, que cambie  acabarán en el cubo de la basura, desapareciendo en el limbo de lo que pudo haber sido y nunca fue. Eso lleva al personaje y la historia a momentos planos que el autor sortea con un estilo limpio y directo. En realidad el tema central de Volver a empezar es una historia de amor,  amor que surge entre personas que “repiten” sus vidas, un amor en cierta forma eterno, inalcanzable para el resto de los mortales, ya que es un amor que perdura a través de sus repeticiones. Poco a poco  la subtrama va haciéndose más importante para acabar imponiéndose definitivamente. La evolución de los personajes permite a Grimwood mostrar desde el lado más luminoso del alma humana hasta los recovecos más oscuros.

Un par de apuntes: 1/ Volver a empezar forma parte de esas novelas imposibles de etiquetar bajo un género definido. Siempre me sorprendió el hecho de que esta novela fuera catalogada como fantasía, ya que podría englobarse, como otras ilustres novelas, dentro de otros campos como la misma ciencia ficción sin mayor problema. Ahora mismo estoy pensando en El libro de los cráneos de Robert Silverberg como el ejemplo perfecto. Y 2/ Novela que se puede leer, y es muy de agradecer visto como envejecen muchas, exactamente igual de bien hoy (2008), sin perder ni un ápice de su interés y frescura, que cuando fue escrita (1986), o publicada en España por primera vez (1994). Ganó merecidamente el Premio Mundial de Fantasía y merece estar en cualquier lista de la novelas imprescindibles.

© 2008 Ricard de la Casa

Esta reseña fue publicada en el portal BEM on Line de ciencia ficción en julio de 2008


Volver a empezar, de Ken Grinwood (Replay; 1986). La Factoría de Ideas, col. Solaris Ficción nº 101. Madrid, 2008. Traducción de Celia Filipetto. Premio Mundial de Fantasía 1988. 320 páginas, 19,95 euros. ISBN. 9788498001792.

Texto de la contraportada

Un clásico de los viajes en el tiempo que lanza una pregunta provocadora: ¿qué pasaría si pudieras vivir tu vida otra vez, acordándote de los errores cometidos en el pasado? A Jeff Winston, de 43 años, se le da esta oportunidad varias veces. Atrapado en un matrimonio aburrido y un trabajo sin salidas, muere en 1988 y se despierta en 1963, con 18 años, en el dormitorio de su antigua universidad. Todo es igual que antes, pero con una gran diferencia: Jeff sabe lo que le depara el futuro. Sabe quién ganará cada partido, cada competición nacional, y hasta cómo hacer dinero en Wall Street. Lo único que ignora es por qué ha sido elegido para volver a empezar su vida, ni cuántas veces deberá ganar, y perder, todo lo que tiene.

Ken Grinwood. Nació en Dothan, Alabama, en 1944. A pesar de haber estudiado Psicología en Nueva York, ejerció como periodista radiofónico y director de informativos en la ciudad de Los Ángeles durante años, hasta que, tras el éxito que supuso la publicación de Volver a empezar, decidió dedicarse a la literatura por entero. En toda la obra de Grimwoodqueda patente su afición por los cómics de horror y fantasía, así como por los temas metafísicos, presentes ambos en esta novela, la más aclamada del autor y por la que ganó el Premio Mundial de Fantasía. Grimwood murió de un infarto en su casa de Santa Barbara a la edad de 59 años, dejando inacabada la secuela de Volver a empezar.

Bermúdez, Salud Mortal y Demonios en el cielo

Esta reseña fue escrita en enero de 1993 y publicada en el BEM número 31 de febrero/marzo de 1993. El autor Gabriel Bermúdez me envio un original de su nueva novela, Demonios en el cielo, y aproveché para incluirla en la reseña que iba a publicar sobre Salud Mortal la novela que acababa de publicar.

Bermúdez, Salud Mortal y Demonios en el cielo

Tras un largo paréntesis, uno de los escritores de CF con mayor facilidad para escribir junto a Ángel Torres Quesada, parece haber vuelto a escribir con gran ímpetu y ganas. Dos de sus novelas, una recién publicada y la otra recién escrita, muestran sus mejores virtudes y me hacen pensar que este autor a pesar de estar considerado “el autor de los setenta” (“Ciencia Ficción – Guía de lectura”, de Miquel Barceló) puede serlo también de esta época.

Salud Mortal es una de esas novelas cuyo argumento en manos menos expertas se deslizaría hacia el aburrimiento y la sosería con suma rapidez. La idea de la que parte, sencilla y de gran actualidad, nos sumerge en un mundo donde una guerra ha sacudido los cimientos de la civilización, en una España donde los médicos, como otros estamentos en otras épocas, han utilizado su poder para instaurar un tiránico gobierno. Como reacción a ello surgen grupos que combaten este estado de cosas, las BAE. Con estos ingredientes el argumento se desliza “in crescendo” hasta llegar a un final que no por previsto es, en cierta manera, sorprendente.

Si Salud Mortal nos presenta los intereses que siempre han preocupado al autor, quizá ahora de una forma más acuciante: se sitúa en una España cercana en el tiempo, preocupación por el medio ambiente, personajes y lenguaje de raigambre etc, intereses que han hecho de éste autor algo tan particular y único, con Demonios en el cielo vuelve a su mejor tradición de narrador de aventuras con una Space Opera clásica y con un ritmo arrollador. Ambas tienen, por supuesto lazos comunes, la acción descansa en varios personajes a la vez, a modo de coro, las dos beben de las esencias de thriller y, sin embargo, las dos son diametralmente opuestas.

Esta segunda novela aún inédita nos introduce en un imperio galáctico (del que no sabemos nada) donde los potentados se han buscado un lugar tranquilo y secreto donde poder ejercer sus más depravados vicios y sueños megalomaníacos. Ese club de ricos, mantiene un planeta para su goce exclusivo con la aportación involuntaria de ciudadanos raptados en el Imperio y degradados al misérrimo papel de esclavos.

Es en esta novela donde aflora el mejor Bermúdez, el más divertido, el menos sujeto a reglas y situaciones, donde vuelca toda su capacidad creativa a partir de un argumento engañosamente sencillo: un lenguaje y unas formas con pocas manías, unos personajes (en su mejor tradición) ricos y desinhibidos, que enamoran y seducen (tanto por sus maldades como por sus emociones), una acción trepidante, con escenas (reales) que valen su peso en oro, y que incluso me atrevería a decir que son geniales. Así la primera escena, la batalla de Waterloo que enfrentó a las fuerzas de Napoleón a las de Wellington es algo que se lee olvidándose uno casi de respirar. El conjunto de todos estos aciertos hace que esta obra sea una de las mejores, sino la mejor, de toda su producción hasta la fecha, situándola entre las mejores Space Operas españolas actuales.

En ambas novelas destaca algo que para algunos, metidos de lleno en la acción, les puede pasar desapercibido, la precaución extrema con que Bermúdez gusta tratar aquello sobre lo que escribe, así Salud Mortal, ha sido escrita cuidando de que no se deslizaran conceptos médicos equivocados y sobre todo vigilando también en no incurrir en errores que pudieran llevar a engaño al lector (algo muy importante en ésta novela de ambiente policiaco), a ese efecto fue leída por varias personas antes de ser entregada a la editorial. En la segunda se relatan, en algunos momentos, acciones históricas y éstas están cuidadosamente documentadas. Por suerte para nosotros Bermúdez es especialmente perfeccionista en el detalle cuando se trata de algo que pueda ser contrastado, detalle que siempre se agradece.

Si bien podemos disfrutar desde hace ya un par de meses de Salud Mortal, la única lamentación es que Demonios en el cielo aún no está editada (en el momento de escribir esta reseña). Sinceramente opino qué, por su calidad, bien merece que esté muy pronto en todas las librerías de toda España.

© Ricard de la Casa – 1993

Salud Mortal. Miraguano Ediciones. nº34 Febrero 1993.

Demonios en el cielo. Espiral Ciencia Ficción – Octubre 2001